La Casa de Té Arrayán, uno de los rincones más emblemáticos de San Martín de los Andes, cumplió 90 años y celebró su trayectoria con un encuentro cultural que reunió historia, música y tradición patagónica. El acto central se realizó el 5 de noviembre y tuvo como protagonistas un homenaje a su fundadora, Renée Dickinson, y el recorrido por las nueve décadas de vida de este refugio con vistas panorámicas al lago Lácar.
La historia comenzó en 1936, cuando Dickinson, una joven inglesa de 26 años, llegó a la Patagonia para visitar a su hermano Barney. Durante una caminata por la ladera del cerro Coronel Díaz, a la vera de la Ruta de los Siete Lagos, descubrió un claro con una vista privilegiada del lago y decidió establecer allí su hogar. Así nació la casa de té, considerada la más antigua de la Patagonia.
La construcción, realizada con madera de ciprés y troncos, fue proyectada por un arquitecto del estudio de Alejandro Bustillo. Sus amplios ventanales orientados al lago y el hogar a leña se convirtieron en parte de su identidad. Tras la muerte de Renée en 1943, el proyecto continuó en manos de su hermano Barney, su cuñada Frances y, posteriormente, su sobrina Janet Dickinson. Desde 2016, la familia Aristizábal lleva adelante una etapa de restauración y puesta en valor del patrimonio histórico.
La propuesta gastronómica conserva elementos originales y tradiciones que atraviesan generaciones. El horno de leña sigue en funcionamiento bajo la dirección de la pastelera Gloria Figueroa, quien lleva más de dos décadas al frente de las preparaciones artesanales. El tradicional afternoon tea se sirve en torres de tres niveles con sándwiches caseros, scones y repostería regional. También se incorporó una colección de blends de autor creados por Ornella Aristizábal, en homenaje a las mujeres que sostuvieron la historia de la casa.
Como parte de los festejos por el aniversario, se presentó una canción original compuesta por Paz Martínez en homenaje a Renée Dickinson. La celebración incluyó además un audiovisual con fotografías históricas y actuales, y una muestra documental que permanecerá abierta hasta diciembre. Los blends Renée, Janet y Frances también forman parte de la conmemoración y se ofrecen en cajas coleccionables.
Declarada patrimonio histórico y arquitectónico municipal en 1999, la propiedad cuenta con tres hectáreas, un sendero de un kilómetro con tres miradores panorámicos, un anfiteatro natural rodeado de alerces y un memorial dedicado a su fundadora. A nueve décadas de su creación, Arrayán continúa como uno de los lugares elegidos para contemplar el paisaje del lago Lácar y conocer una parte de la historia turística de la Patagonia.