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La científica neuquina que estudia insectos para proteger los cultivos y reducir el impacto de los plaguicidas

Laura Parra Morales regresó a Neuquén para desarrollar investigaciones vinculadas a la producción agrícola. Su equipo estudia la resistencia de plagas y trabaja en bioinsumos que podrían reducir el impacto ambiental.

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El ciclo Científicas Neuquinas visibiliza el trabajo de investigadoras de la provincia, promueve el vínculo entre la ciencia y la sociedad y busca despertar vocaciones científicas entre niñas y jóvenes.

La investigadora neuquina Laura Parra Morales fue destacada por su desarrollo una tarea fundamental para la producción agrícola de la región, con sus investigaciones sobre la reacción de las plagas ante el uso de plaguicidas. Con una historia de formación que la llevó por distintos puntos del país, resaltó que volvió a Neuquén para especializarse y ahora su tarea contribuye a encontrar soluciones a las problemáticas locales. 

Laura es bióloga molecular egresada de la Universidad Nacional de San Luis, doctora en Biología por la Universidad Nacional del Comahue, investigadora del Citaac-Conicet y docente de las cátedras de Toxicología Ambiental y Toxicología Laboral de la Facultad de Ciencias del Ambiente y la Salud de la Universidad Nacional del Comahue.

Fue una de las protagonistas de Científicas Neuquinas, un ciclo de entrevistas impulsado para mostrar el trabajo de las mujeres que generan conocimiento, desarrollan innovación y fortalecen la ciencia en la provincia. La iniciativa busca acercar esas investigaciones a la comunidad, reconocer el aporte de las científicas locales e incentivar a nuevas generaciones a imaginar un futuro vinculado con la investigación, la tecnología y la innovación.

En diálogo con Entretiempo por AM550 repasó el camino que la llevó a desarrollar proyectos estrechamente ligados a las necesidades productivas y ambientales del norte de la Patagonia. "Este ciclo permite visibilizar lo que estamos haciendo", señaló convencida de que acercar la investigación a la sociedad también forma parte del trabajo científico.

 

Las investigaciones responden a los desafíos del territorio

Parra Morales explicó que su formación en Biología Molecular le abrió la posibilidad de trabajar sobre múltiples problemáticas, aunque aseguró que su llegada a Neuquén modificó el rumbo de sus investigaciones. Contó que los proyectos comenzaron a orientarse hacia las demandas concretas de la región y las necesidades de los sectores productivos.

Las investigaciones avanzan sobre plagas que afectan a los valles productivos de Neuquén, Río Negro y la Comarca Andina, con el objetivo de ofrecer herramientas que complementen el manejo integrado de cultivos.

Estudia los mecanismos mediante los cuales distintas especies desarrollan resistencia a los insecticidas utilizados en la producción agrícola. Esa línea de trabajo adquiere especial importancia en una región donde la fruticultura ocupa un lugar central y donde, además de manzanas y peras, crecieron en los últimos años los cultivos de frutas finas.

En el laboratorio, explicó, analizan cómo reaccionan los insectos frente a diferentes plaguicidas y qué procesos biológicos activan. Paralelamente, el equipo logró otro avance que considera muy prometedor.

"Hace poco publicamos un trabajo sobre un bioinsumo desarrollado a partir de aceites esenciales y de un subproducto obtenido durante su extracción. Los resultados fueron muy buenos y estamos muy contentos con ese avance", destacó.

La investigadora aclaró que esos desarrollos buscan complementar las estrategias tradicionales de manejo de plagas y reducir el impacto ambiental. Según explicó, los bioinsumos biodegradables representan una alternativa que todavía requiere investigación para mejorar su formulación y su comportamiento fuera del laboratorio.

"Uno de los grandes desafíos es conectar lo que observamos en el laboratorio con la aplicación real en el campo", sostuvo. En ese sentido, adelantó que la próxima etapa consistirá en trabajar junto a productores que enfrenten problemas concretos con determinadas plagas y estén dispuestos a evaluar estas nuevas herramientas.

 

La ciencia busca soluciones para el campo y el ambiente

Las investigaciones también alcanzan a una plaga que preocupa especialmente en la Patagonia. Parra Morales indicó que actualmente estudian la denominada mosquita de alas manchadas, un insecto que afecta los cultivos de frutas finas y que ya provoca importantes pérdidas en la Comarca Andina.

La científica explicó que existe una demanda creciente de alternativas con menor impacto ambiental. Aseguró que los consumidores prestan cada vez más atención a los residuos que dejan los insecticidas sintéticos sobre los alimentos y que eso impulsa nuevas formas de producción.

"No hablamos de reemplazar todo por una sola herramienta. Los bioinsumos son una alternativa más dentro de los programas de manejo integrado de plagas", aclaró al describir la estrategia que desarrolla junto a su equipo.

También resaltó el acompañamiento que brinda la Agencia Neuquina de Innovación para el Desarrollo (ANIDE). Consideró que, en un contexto nacional complejo para el sistema científico, resulta fundamental generar herramientas que permitan conectar investigadores con problemas concretos del territorio.

La investigadora destacó especialmente la creación del Banco de Desafíos impulsado por el organismo provincial. Según explicó, ese programa facilita el vínculo entre la ciencia y las necesidades productivas, además de ofrecer financiamiento para transformar los proyectos en soluciones concretas.

"Trabajamos durante muchos años para llegar a desarrollar un producto que realmente pueda aportar algo a la sociedad. Es un trabajo silencioso y continuo que necesita financiamiento", afirmó. También remarcó que la ciencia aplicada solo es posible cuando existe una base sólida de investigación básica. "Primero hace falta generar conocimiento y después aparecen las aplicaciones", resumió.

La investigadora también reflexionó sobre la imagen que muchas veces existe alrededor de la actividad científica. Aseguró que todavía persiste la idea de investigadores aislados de la realidad, aunque sostuvo que la situación es muy distinta. "En Neuquén hay muchísimas personas investigando en distintas áreas y desarrollando proyectos muy valiosos. Está bueno mostrar que también desde acá se hace ciencia de calidad", expresó.

Laura es bióloga molecular egresada de la Universidad Nacional de San Luis y regresó a su Neuquén natal para especializarse.

Al recordar su recorrido personal, contó que nació y creció en Neuquén, se trasladó a San Luis para cursar sus estudios universitarios y regresó a la provincia alrededor de 2011 para realizar su doctorado con una beca del Conicet. Desde entonces desarrolla su carrera científica en la región y continúa impulsando investigaciones que buscan responder a los desafíos productivos y ambientales de la Patagonia.

La participación de Laura Parra Morales en Científicas Neuquinas volvió a poner en escena ese trabajo cotidiano que muchas veces permanece puertas adentro de los laboratorios. El ciclo busca justamente reducir esa distancia entre la ciencia y la sociedad, mostrar el impacto concreto de las investigaciones y despertar nuevas vocaciones entre quienes podrían convertirse en las próximas científicas de Neuquén.

 

La entrevista completa:

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