El perro viajó desde Córdoba hasta Catamarca junto a sus “compañeros de casa”, los poetas Tina Elorriaga y Hugo Rivella, que participaron de la tercera edición del Festival de Poesía Norte Natural.
Desde el comienzo quedó claro que Copito no había llegado solamente de paseo. Tuvo asistencia perfecta a las lecturas, acompañó las distintas actividades y permaneció atento mientras los poetas desplegaban sus palabras.
Había, claro, cierta expectativa entre los presentes. ¿Qué podía pasar si, en medio de un poema especialmente intenso, Copito decidía opinar? ¿Y si un verso no le gustaba? ¿Y si una metáfora le resultaba sencillamente insoportable? Nada de eso ocurrió.
Copito eligió el camino de la prudencia y mantuvo un respetuoso —y quizás algo condescendiente— silencio durante las lecturas. No hubo ladridos críticos ni interrupciones poéticas. Apenas una atenta presencia entre escritores y público.
Pero donde realmente se destacó fue durante los descansos. Allí dejó de lado la solemnidad propia de las mesas de lectura y se dedicó a una actividad bastante más popular: repartir simpatía entre todos los que se acercaban a saludarlo.
El reconocimiento que nadie esperaba
En la jornada de cierre, los organizadores decidieron reconocer su participación y lo declararon “Asistente Ilustre” del festival. Copito no fue indiferente al homenaje. Aunque no pronunció palabras de agradecimiento —quizás porque nadie le había preparado un micrófono—, recibió el reconocimiento con la misma naturalidad con la que había acompañado cada lectura.
Así, mientras escritores y poetas cerraban una nueva edición del encuentro, el perro que había llegado como compañía terminó convirtiéndose en una pequeña celebridad del festival. Y acaso haya una enseñanza poética en todo esto: en un encuentro dedicado a las palabras, Copito no necesitó decir una sola para ganarse al público.
La tercera edición del Festival de Poesía Norte Natural reunió durante dos jornadas a escritores y poetas de Catamarca y de distintas provincias argentinas, con lecturas, presentaciones de libros y propuestas vinculadas con la producción literaria independiente. El encuentro contó con el acompañamiento de la Universidad Nacional de Catamarca (UNCA), a través de la Secretaría de Extensión Universitaria y la Facultad de Humanidades, y buscó fortalecer los vínculos entre la poesía catamarqueña y la producción literaria del Noroeste Argentino.
Pero entre todos los nombres propios que pasaron por el festival, uno probablemente haya quedado especialmente grabado en la memoria de los asistentes: Copito, el visitante cordobés que escuchó poesía, repartió cariño y se volvió a casa con un título que pocos humanos consiguen: Asistente Ilustre