La propuesta del Poder Ejecutivo de derogar la Ley de Promoción de la Alimentación Saludable (N° 27.642), conocida como Ley de Etiquetado Frontal, generó preocupación y rechazo entre profesionales de la salud. Uno de ellos es el nutricionista Samuel García, quien aseguró que eliminar los octógonos negros de advertencia “sería un grave retroceso en materia de salud pública”.
“Derogar la Ley de Etiquetado Frontal equivale a entregar información y soberanía alimentaria a las corporaciones; la salud colectiva no puede negociarse por ‘armonización’ ni por intereses económicos”, expresó el profesional en conversación con Mejor Informado.
García remarcó que el etiquetado frontal permite que las personas puedan tomar decisiones rápidas e informadas al momento de comprar alimentos y cuestionó la complejidad de la información nutricional tradicional en los envases.
“Hablar de quitar los octógonos es volver a un modelo donde la información queda reservada para quienes saben descifrar la letra chica o tienen conocimientos técnicos. Para el resto, la letra chica siempre fue sinónimo de ocultamiento”, sostuvo.
“Los octógonos negros no prohíben productos. Traducen con claridad científica una realidad que la industria intentó disfrazar durante décadas con etiquetas ambiguas como ‘light’, ‘natural’ o ‘enriquecido’”, afirmó el nutricionista.
El nutricionista explicó que los sellos de advertencia no prohíben productos, sino que brindan información clara sobre excesos de azúcar, sodio, grasas o calorías. Además, destacó que la ley vino a “democratizar” el acceso a la información alimentaria.
“Los octógonos negros no prohíben productos. Traducen con claridad científica una realidad que la industria intentó disfrazar durante décadas con etiquetas ambiguas como ‘light’, ‘natural’ o ‘enriquecido’”, afirmó.
En ese sentido, indicó que pedirle a una persona que interprete porcentajes y tablas nutricionales complejas dentro de un supermercado “es, en la práctica, negarle el derecho a la información”.
García también puso el foco en la protección de niños, niñas y adolescentes, uno de los pilares de la normativa. La ley prohíbe que productos con sellos de advertencia utilicen personajes infantiles, regalos o promociones orientadas a menores, además de restringir su promoción en escuelas. “La ley no es un capricho paternalista: es una política pública con perspectiva de infancia”, señaló. Y agregó: “Trabajando con niños y adolescentes veo la epidemia de obesidad infantil que afecta a la región. Permitir que el marketing agresivo vuelva a apuntar a menores es jugar con su salud y su futuro”.
Finalmente, el profesional insistió en que defender el etiquetado frontal implica defender el derecho de la población a acceder a información clara sobre los alimentos que consume. “Defender los octógonos es defender la salud pública”, concluyó.