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Los gatos, como los perros, forman lazos afectivos profundos con sus cuidadores

La distancia física con su humano de referencia, altera su estado de ánimo y sus hábitos cotidianos, más de lo que se cree.

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Miércoles, 08 de julio de 2026 a las 18:34
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La vieja creencia de que los gatos son seres desapegados y solitarios, ya pierde fuerza.

La ciencia veterinaria actual demostró que éstos animalitos forman lazos afectivos muy profundos con sus cuidadores.

Debido a esto, es que cuando las luces se apagan y la puerta se cierra, experimentan un cambio en su estado de ánimo, un vacío en su entorno que puede desencadenar en ansiedad de forma repentina. Cuando la rutina diaria se quiebra, la estabilidad emocional del gato puede tambalearse considerablemente.

Aunque no todos lo viven con la misma intensidad, si poseen una notable capacidad para memorizar los horarios de sus tutores.

Durante las horas de soledad, el comportamiento del felino promedio suele dividirse en actividades de baja intensidad. Lo más común es que dediquen la mayor parte del día a dormir o a vigilar el espacio exterior desde las ventanas. Otra parte de su tiempo lo ocupan deambulando por las habitaciones y es muy habitual que busquen refugio en prendas de ropa o rincones que retengan aromas de su humano, una estrategia natural para encontrar un estímulo que los reconforte.

El verdadero reflejo de lo que sintieron, se observa al regresar a casa. Ahí se manifiesta su necesidad de reconexión, que se transforma en una demanda exagerada de mimos o un seguimiento constante por toda la vivienda.

El problema surge cuando el estrés leve por alejamiento, se convierte en un trastorno crónico debido a ausencias demasiado prolongadas.

Hay que estar atentos si el minino comienza a vocalizar de manera estridente y repetitiva, si destroza muebles o comienza a orinar fuera del arenero. Otra señal de alerta muy clara es el acicalamiento compulsivo, cuando se lame en exceso por pura frustración. 

Es importante estar atentos a éstos cambios para garantizar que su supuesta independencia, no se transforme en un sufrimiento silencioso.

El gato es un animal sintiente y cualquier cambio prolongado en su rutina puede alterar su mundo emocional.

La vieja teoría de que son indiferentes, ha quedado descartada.

 

 

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