Un perro quedó atrapado sobre una piedra, rodeado por la fuerte corriente de un arroyo crecido en Corcovado, y durante varios minutos su vida estuvo en riesgo. La situación fue advertida por unos menores que se encontraban en el sector de Plaza de la Vía y dieron aviso a personal policial.
El animal estaba en medio del arroyo Carbón, cuyo caudal había aumentado por las lluvias registradas en las últimas horas. La correntada era tan fuerte que cualquier intento de salir por sus propios medios podía terminar arrastrándolo.
El aviso llegó hasta el cuartel de Bomberos Voluntarios de Corcovado, donde los efectivos se encontraban realizando una capacitación con aspirantes. La actividad quedó en segundo plano y rápidamente prepararon una unidad de rescate para llegar hasta el lugar.
Una piedra en medio del agua
Cuando los bomberos arribaron, encontraron al perro sobre una piedra, prácticamente aislado por el agua.
El animal, un pequeño Border Collie, permanecía allí mientras la corriente avanzaba a su alrededor. Los rescatistas realizaron las maniobras necesarias para acercarse y retirarlo de la zona de peligro.
La escena tuvo además un detalle que facilitó la tarea: el perro parecía comprender que quienes se acercaban estaban allí para ayudarlo.
Finalmente, los bomberos consiguieron sacarlo del arroyo y llevarlo hasta un lugar seguro.
El final que todos esperaban
Una vez terminado el rescate, comprobaron que el perro no había sufrido heridas. Solo estaba asustado después de haber quedado atrapado en medio de la crecida.
La intervención volvió a poner en escena una tarea que muchas veces queda asociada únicamente al rescate de personas. En esta oportunidad, el operativo estuvo destinado a una vida de cuatro patas que había quedado a merced de la corriente.
Desde el cuartel destacaron el sentido que tuvo el procedimiento y dejaron un mensaje después del rescate:
“Una vida es una vida, sin importar cuántas patas tenga”, señalaron desde Bomberos Voluntarios de Corcovado.
El animal consiguió salir del arroyo y la historia terminó de la mejor manera: a salvo y sin lesiones, gracias a la intervención de quienes no dudaron en acudir cuando más lo necesitaba.