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Martes 21 de Abril, Neuquén, Argentina
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¡Toti es libre! El chimpancé que pasó toda su vida en cautiverio será trasladado a un centro de rehabilitación en Inglaterra

La justicia de Río Negro autorizó su reubicación en el Monkey World Ape Rescue Center, un centro de rescate especializado.

Martes, 21 de abril de 2026 a las 19:28
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En 2022 se lanzó la campaña “Liberen a Toti” organizada por Change.org

Toti nació el 29 de agosto de 1990 en el zoológico de Jorge Cuttini, ubicado en Ezeiza, provincia de Bs.As. El propietario jugaba con leones y permitía que la gente se acercara peligrosamente a los animales, hasta que ocurrió lo inevitable, un oso arrancó de un zarpazo el brazo a un niño de 7 años.

En ese lugar pasó Toti su primer tiempo. Algunos cuentan que apenas nació, estuvo encerrado en un contenedor junto a su madre, que ella murió de tuberculosis y él fue trasladado a otro zoo en Florencio Varela, en el conurbano bonaerense.

Otros dicen que llegaron juntos, que la madre murió después y que allí Toti fue aislado y criado en una pequeña habitación.

En cualquiera de los dos casos, el pequeño quedó huérfano con solo un año de edad, cuando aún le faltaban tres o cuatro más para el destete y ocho para independizarse. Esto afectó su período de aprendizaje, su reconocimiento como miembro de la misma especie, los rituales sociales, los estímulos y la capacidad de relacionarse con sus pares.

De allí fue derivado al antiguo zoo de Córdoba, hoy Bío Córdoba. Allí convivió con Coco, otro chimpancé, que falleció de viejo, según algunas versiones, mientras otras sugieren que fue a causa de la convivencia y la exigente vitalidad de Toti. En ese lugar vivió cinco años en una jaula que daba a una ruidosa avenida.

Cuentan algunos cuidadores, que los visitantes le daban cigarrillos a través de los barrotes y que el simio fumando, era parte de su “diversión”. La Municipalidad de Córdoba autorizó su traslado, tras los reclamos de las asociaciones protectoras de la provincia, por su estado y las malas condiciones en que se encontraba.

Fue así que el 21 de diciembre de 2013 Toti fue trasladado a Bubalcó, en la provincia de Río Negro, a cambio de un tigre macho de dos años. Por entonces tenía ya 23 años, era su tercer traslado y el clima patagónico que lo recibió no era el ideal, contrastaba con la temperatura y la humedad de la provincia mediterránea.

Poco antes del traslado, Alejandra Juárez, mediante el Proyecto Gran Simio Argentina, presentó el primer habeas corpus para un chimpancé en Argentina, con el propósito de frenar el viaje. Este recurso legal ya había sido concedido en 2014 a la orangutana Sandra y en 2016 a la chimpancé Cecilia, desde entonces, ambas fueron  consideradas  “personas no humanas” y trasladadas a un zoo de Estados Unidos y a un santuario brasileño respectivamente.

Toti no tuvo esa suerte, su derrotero judicial tomó otro camino. El proceso fue largo, hubo cambio de jueces, demoras, peritos que explicaban la situación de Toti sin haberlo visto. Se presentaron dos habeas corpus más, de la Asociación de Funcionarios y Abogados por los Derechos de los Animales (AFADA), ambos rechazados.

 

En 2022 se lanzó la campaña “Liberen a Toti” organizada por Change,org

En febrero 2023 la jueza de familia de General Roca, Ángela Sosa, dictó una sentencia de primera instancia, que estableció que fuera derivado a un centro o santuario para grandes primates. En mayo del mismo año el Superior Tribunal de Justicia ratificó la sentencia y el 21 de diciembre la orden quedó firme ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

Ahora, la Justicia de Río Negro ordenó el traslado definitivo de Toti a un santuario especializado de Inglaterra, reconociéndolo como un “sujeto de derecho no humano” en situación de vulnerabilidad.

Los profesionales veterinarios aseguran que Toti está en condiciones de viajar y ya comenzó la etapa de coordinación para el operativo de traslado al Monkey World Ape Rescue Center en Inglaterra.

Después de una larga lucha, de una paciente espera y de una vida indigna, llegó el momento tan esperado para Toti. No conoce ni imagina otra vida que no sea en cautiverio.

¿Se adaptará? ¿Podrá socializar con sus pares? ¿Se reconocerá con los de su especie? ¿Será feliz? No lo sabemos, pero si deseamos que ahora pueda disfrutar de una mejor calidad de vida, en espacios amplios y verdes, libre y acompañado.

Sólo nos queda desearle lo mejor y pedirle perdón por algunos “animales humanos” que hicieron su existencia tan triste e injusta.

¡Buen viaje Toti! ¡Buena vida!

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