En abril de 2024, el crimen de Juan Caliani sacudió a Neuquén y dejó una marca imposible de borrar. La condena a los dos menores responsables había sido leída como una señal de consecuencia. Hoy, con el intento de reducir esas penas, la discusión vuelve a encender una pregunta incómoda: ¿qué mensaje envía la Justicia?