La edición 2026 del Global Holiday Barometer, un estudio realizado por una asistencia al viajero junto a Ipsos en 26 países, incluye por primera vez a Argentina y revela transformaciones profundas en los hábitos de viaje de los argentinos.
En un contexto de incertidumbre global marcado por conflictos armados y tensiones geopolíticas, la seguridad se ha convertido en el factor clave para elegir destinos y planificar vacaciones. Lo que está cambiando, sin embargo, es el propio escenario del viaje. Las consideraciones vinculadas a la seguridad pesan cada vez más en la elección de destinos y las decisiones están crecientemente influenciadas por la percepción de riesgo.
Perfil del viajero argentino
Esta nueva edición del barómetro ofrece un panorama revelador sobre el perfil del viajero argentino: “La edición 2026 muestra un viajero más racional y planificado, en un contexto marcado por la incertidumbre global y la transformación tecnológica, donde el 81% mantiene una predisposición positiva hacia viajar, el 25% planea hacerlo dos veces al año y el uso de la tecnología continúa en aumento, con un 71% de los viajeros argentinos utilizando algún tipo de herramientas de inteligencia artificial”.
El estudio destaca que, pese a la complejidad económica y social, el turismo sigue siendo una prioridad emocional para los argentinos. El 81% proyecta viajar en 2026, con casi la mitad decidida a concretar sus planes, posicionando a Argentina como líder regional en motivación turística, a la par de México y por encima de Brasil.
Sin embargo, la cautela también es palpable. Aunque 7 de cada 10 argentinos viajan por placer anualmente, la mayoría limita sus salidas a una o dos ocasiones al año debido a restricciones presupuestarias y la necesidad de ahorrar. Esta realidad genera una marcada estacionalidad: cerca del 75% de los viajes principales se concentran en los primeros dos meses del año.
En cuanto a destinos, Brasil se mantiene como el preferido dentro de la región, seguido por Chile y España en el ámbito internacional. La elección de estos lugares refleja una creciente valoración de la estabilidad y la seguridad, más allá del tradicional deseo de relax y disfrute.
La duración promedio de las vacaciones es de 11 días y predominan los viajes familiares hacia entornos de playa o montaña, priorizando la comodidad del avión y la infraestructura de resorts. Además, la organización de estos viajes está cada vez más digitalizada, apoyándose en agencias online y aplicaciones móviles.
Pese a que el 70% de los argentinos ya utiliza inteligencia artificial en tareas cotidianas, sólo un 25% la emplea para reservas turísticas. El contacto humano y la desconfianza en la calidad del servicio digital frenan aún una adopción más masiva. No obstante, un 43% afirma estar dispuesto a planificar sus vacaciones con mayor apoyo tecnológico en el futuro cercano.