El Área Natural Protegida Los Bolillos, ubicada en el departamento Minas, en el norte de Neuquén, conserva uno de los paisajes geológicos más singulares de la provincia. Sus formaciones de origen volcánico, que alcanzan hasta 15 metros de altura, conviven con pinturas rupestres, vestigios históricos y un entorno natural característico de la región.
Creada en 2023, esta área tiene como principal objetivo proteger las particulares estructuras rocosas modeladas durante miles de años por la acción del viento y el agua. El lugar se encuentra al sur del Área Natural Protegida Domuyo y se accede desde Varvarco por la Ruta Provincial 43, tras recorrer aproximadamente 10 kilómetros y continuar otros 5 por un camino interno.
Además de su valor geológico, Los Bolillos conserva testimonios de antiguos pobladores y está vinculado con episodios de la historia regional. Actualmente recibe visitantes interesados en caminar entre sus formaciones, aunque todavía no cuenta con infraestructura turística y enfrenta desafíos relacionados con la conservación, la seguridad y el uso público del territorio.
Las formaciones volcánicas que dieron origen a Los Bolillos
El principal atractivo del área es un conjunto de rocas de origen volcánico, compuestas principalmente por ignimbritas. A lo largo del tiempo, la erosión provocada por el viento y el agua fue modificando estas estructuras hasta convertirlas en columnas, torres, conos y agujas de formas particulares.
Algunas alcanzan los 15 metros de altura y tienen nombres reconocidos por los habitantes de la zona, como Los Monjes, La Bolillada y el Puente del Amor.
Estas figuras naturales conforman un paisaje que permite observar los efectos de los procesos geológicos y erosivos sobre las rocas volcánicas. Su singularidad explica que la protección de estas formaciones sea el objetivo central del área natural creada en 2023.
Pinturas rupestres y una historia ligada a los hermanos Pincheira
Los Bolillos también tiene un importante valor arqueológico e histórico. En el sector se conservan pinturas rupestres que constituyen testimonios de la presencia de antiguos pobladores y permiten reconocer otras dimensiones del patrimonio del norte neuquino.
A esa historia se suma el vínculo con los hermanos Pincheira, quienes utilizaron las formaciones rocosas como campamento. Este grupo se autoproclamaba defensor de la monarquía española y su presencia forma parte de los episodios históricos asociados a este territorio.
La combinación de patrimonio geológico, arqueológico e histórico convierte al lugar en un espacio que excede el atractivo de sus paisajes. Su conservación también implica proteger las huellas de quienes habitaron y transitaron la región en otros períodos.
Un entorno natural donde conviven fauna, vegetación y trashumancia
La cercanía con el río Varvarco aporta otro componente ambiental al paisaje. En los alrededores predominan los coirones y neneos, además de arbustos como la chilladora y la tara, especies adaptadas a las condiciones naturales de esta zona cordillerana.
La fauna también forma parte de la riqueza del área. Entre los animales que habitan este sector del norte neuquino se encuentran el puma, el zorro colorado, el águila mora y el cóndor andino.
Pero el territorio no está destinado exclusivamente a la conservación de la naturaleza. Los Bolillos también integra la dinámica productiva y cultural de las familias rurales que mantienen sus actividades tradicionales.
El lugar funciona como campo de invernada para pobladores trashumantes. Varias familias tienen sus puestos en las proximidades de las formaciones rocosas, una muestra de cómo la actividad ganadera y las prácticas tradicionales conviven con la protección del patrimonio natural.