Quienes visitan San Martín de los Andes suelen detenerse unos minutos frente a ellos. Algunos se sacan una foto, otros simplemente los observan con el lago Lácar de fondo. La escultura conocida como "Los Ciervos" se ha convertido con el paso de las décadas en uno de los símbolos más queridos de la localidad. Aunque forma parte del paisaje desde hace generaciones, pocos conocen la historia detrás de este emblemático monumento.
Una obra que nació en 1971
La escultura fue creada en 1971 por el artista Rodolfo "Pichón" Gómez Fernández y con el tiempo se transformó en una de las referencias visuales más características de San Martín de los Andes.
Ubicada junto a la costanera del lago Lácar, la obra representa a una familia de ciervos, una figura estrechamente vinculada con la vida silvestre de la cordillera neuquina y con el entorno natural que rodea a la ciudad.
Con el correr de los años, miles de vecinos y turistas la incorporaron a sus recorridos habituales, convirtiéndola en una de las esculturas más fotografiadas de la localidad.
Un símbolo junto al lago
La costanera del Lácar es uno de los espacios públicos más concurridos de San Martín de los Andes. Desde allí parten excursiones lacustres, caminatas y paseos que permiten disfrutar de algunas de las mejores vistas de la ciudad.
En ese escenario privilegiado, Los Ciervos terminaron convirtiéndose en mucho más que una obra de arte. Para muchos visitantes representan el punto exacto donde comienza el recuerdo de un viaje a la cordillera.
Su imagen aparece en álbumes familiares, publicaciones turísticas y registros históricos de distintas épocas, acompañando la evolución de la ciudad a lo largo de más de cinco décadas.
La restauración que permitió recuperar una postal histórica
En 2023 el monumento fue retirado temporalmente para llevar adelante trabajos de restauración debido al deterioro que presentaba la estructura. La tarea estuvo a cargo del artista Santiago Cariac.
Según se informó en aquel momento, una de las intervenciones más importantes fue la reconstrucción de las patas de los animales utilizando la misma técnica original basada en fibra de vidrio y resina. También se realizaron trabajos sobre la cornamenta del ciervo macho para recuperar su aspecto original.
Tras varios meses de trabajo, la escultura regresó a la costanera del lago Lácar, recuperando su lugar dentro del paisaje urbano de San Martín de los Andes.
Una parada obligada para quienes visitan la ciudad
Entre playas, senderos y miradores, San Martín de los Andes cuenta con numerosos atractivos naturales. Sin embargo, pocas imágenes representan tan bien el vínculo entre la ciudad y su entorno como la escultura Los Ciervos.
Más de cincuenta años después de su creación, el monumento continúa recibiendo a residentes y visitantes a orillas del lago, reafirmando su lugar como una de las postales clásicas y más reconocibles de la localidad.