El sueño sigue vivo y ahora está a un paso de hacerse realidad. El Arsenal volvió a meterse en una final de Champions League después de dos décadas tras vencer 1-0 al Atlético de Madrid en el Emirates Stadium, en una semifinal intensa, cerrada y cargada de tensión de principio a fin.
El único gol de la noche lo marcó Bukayo Saka a los 45 minutos del primer tiempo, aprovechando un rebote dentro del área en una jugada fina que terminó inclinando la balanza en favor del conjunto inglés.
Ese tanto, sumado al 1-1 conseguido en la ida en Madrid, le dio al equipo de Mikel Arteta el pasaje directo a la gran final que se disputará en Budapest.
El partido fue fiel reflejo de lo que estaba en juego. Mucha fricción, pocas situaciones claras y un desarrollo en el que cada error podía costar caro. El Arsenal logró golpear en el momento justo y luego sostuvo la ventaja con inteligencia, orden y carácter.
Del otro lado, el Atlético de Diego Simeone intentó reaccionar en el complemento, adelantó sus líneas y asumió riesgos en busca del empate, pero nunca logró quebrar la solidez defensiva de los locales. El equipo español se fue apagando con el correr de los minutos y terminó chocando contra un rival que supo manejar los tiempos del partido.