El fútbol femenino en la región sigue dando pasos firmes y ahora suma un nuevo protagonista: Black River. El club confirmó su incorporación a la Liga de Fútbol de Neuquén (Lifune), en lo que representa un salto institucional y deportivo que viene gestándose desde hace tiempo.
En diálogo con el programa Grito Sagrado por AM550, el entrenador Surid Jiménez Urbina explicó que la decisión no fue improvisada, sino el resultado de un proceso sostenido. “Ya veníamos pensando hace rato en dar el salto. Se dio la posibilidad y contamos con un grupo de personas que nos apoya desde el inicio y ahora más que nunca”, señaló.
El crecimiento del club está directamente vinculado a su estructura formativa. Black River cuenta con todas las categorías del fútbol femenino, desde inferiores hasta primera división, una base que permitió proyectar el ingreso a la competencia oficial. “No es de un año a otro. Este año vamos a cumplir cinco años y siempre trabajamos para darles espacio a las chicas, para que se superen y encuentren contención y competencia”, remarcó el DT.
El impulso también llegó desde adentro del plantel. Según Jiménez Urbina, fueron las propias jugadoras quienes empujaron el desafío: “Era un pedido de ellas: ‘Profe, ¿cuándo damos el salto?, ¿cuándo vamos a jugar Lifune?’. Y ahora llegó el momento”.
En cuanto a la logística, el club entrena en dos predios: uno en Cipolletti y otro en Neuquén capital, mientras que hará de local en cancha de Maronese, institución con la que mostraron un fuerte agradecimiento por el acompañamiento.
El debut como local ya tiene fecha: será este sábado a las 17 ante Pumitas, en un partido que marcará el inicio de una nueva etapa para el equipo.
Un proyecto social y formativo
Más allá de lo deportivo, el proyecto tiene un fuerte anclaje social y formativo. “La comunidad de padres y profesores es clave. Estamos en constante organización para afrontar viajes, gastos y todo lo que implica competir”, explicó el entrenador.
El crecimiento del fútbol femenino en la región también juega a favor. Jiménez Urbina destacó que cada vez más jugadoras son captadas por clubes de AFA, algo que motiva al plantel y a la institución. De hecho, Black River ya aportó futbolistas a equipos como Vélez, River y Rosario Central.
La historia del propio DT también suma valor al proyecto. Nacido en México, con paso por Cruz Azul y formación en Rosario —incluyendo etapas en Renato Cesarini—, llegó a Neuquén y apostó por construir desde cero. “El fútbol lo puedo hacer en cualquier parte del mundo”, afirmó.
Con una identidad clara, respaldo comunitario y una estructura en crecimiento, Black River se prepara para competir en Lifune, pero también para seguir fortaleciendo un espacio que ya es referencia en el desarrollo del fútbol femenino regional.