La batalla más importante está cada vez más cerca. Apenas unas horas después de una semifinal cargada de emoción, sufrimiento y gloria ante Inglaterra, la Selección argentina volvió a los entrenamientos y comenzó a preparar el partido que puede marcar una era: la final del Mundial 2026 frente a España.
El equipo de Lionel Scaloni sabe que está a un paso de la inmortalidad. Del otro lado estará una selección española que llega como una de las grandes potencias del torneo, con una generación repleta de figuras internacionales y un funcionamiento colectivo que la convirtió en una de las candidatas desde el primer día. Pero Argentina ya demostró que sabe sobrevivir a cualquier obstáculo y que no se rinde. Jamás.
La clasificación a la final fue otra prueba de carácter. Tras estar contra las cuerdas frente a Inglaterra, la Albiceleste reaccionó una vez más, dio vuelta la historia y se ganó el derecho de pelear por la Copa del Mundo. Una remontada que se suma a una lista de noches inolvidables que marcaron el camino de este equipo hacia el partido decisivo.
En el centro de la escena vuelve a aparecer Lionel Messi. El capitán disputará la tercera final mundialista de su carrera después de Brasil 2014 y Estados Unidos 2026, una nueva oportunidad para seguir ampliando un legado que ya ocupa un lugar privilegiado en la historia del fútbol. A sus 39 años, el rosarino continúa siendo el faro futbolístico y emocional de una selección que sueña con otra consagración.
El primer entrenamiento en Atlanta estuvo enfocado principalmente en la recuperación. Los futbolistas que disputaron más de 60 minutos en la semifinal realizaron trabajos regenerativos y físicos de baja intensidad, mientras que el resto del plantel llevó adelante ejercicios livianos con pelota.
Las imágenes dejaron una postal que reflejó el clima del grupo. Messi, Enzo Fernández y Leandro Paredes compartieron una charla relajada al borde del campo de entrenamiento, mientras otros titulares se sumaban paulatinamente a las tareas de recuperación. La tensión todavía parece lejana, aunque todos saben que el domingo estará en juego mucho más que un partido.
La práctica más intensa será la del viernes, la última en Atlanta antes de viajar a Nueva Jersey. Allí Scaloni comenzará a definir los detalles tácticos para intentar neutralizar a una España que viene de eliminar a Francia y que buscará volver a conquistar el mundo.
La FIFA también modificó el cronograma habitual para la final. El viernes será la jornada abierta a la prensa, con acceso a los primeros minutos de entrenamiento y conferencias de los entrenadores Lionel Scaloni y Luis de la Fuente. El sábado, en cambio, todo será hermético. Será el momento de guardar las cartas y ultimar detalles para la gran definición.
Argentina ya está donde quería estar. Frente a ella aparece un rival de máxima jerarquía y un desafío gigantesco. Pero también una oportunidad histórica: convertirse en la primera selección en más de 60 años en defender con éxito la Copa del Mundo. La última vez que alguien logró semejante hazaña fue Brasil en Chile 1962.
Ahora, la Scaloneta intentará escribir su propio capítulo dorado. Con Messi al frente, con un grupo que hizo de la resiliencia su bandera y con millones de argentinos empujando desde cada rincón del planeta, la ilusión está más viva que nunca. El sueño de volver a tocar el cielo ya está a solo un partido de distancia.