A pocos días del cruce entre Argentina y Cabo Verde por los dieciseisavos de final de la Copa del Mundo, una investigación judicial internacional ha colocado al seleccionado africano en el centro de la escena mediática por motivos ajenos a lo deportivo. El capitán Ryan Mendes (36) está siendo investigado por la policía de Nueva Zelanda tras una denuncia por presunta violación.
El caso
Una mujer brasileña, que trabajó con la delegación caboverdiana durante una serie de compromisos internacionales disputados en marzo, denunció al delantero caboverdiano. De acuerdo con la información publicada inicialmente por el medio brasileño Globo Esporte, la presentación ante las autoridades neozelandesas fue formalizada el 10 de abril en Auckland.
La denuncia contra Mendes estaría respaldada por elementos probatorios de carácter médico y visual. Entre las pruenas, se incluyen fotografías de lesiones físicas y un informe clínico que detalla hematomas y heridas compatibles con una agresión sexual. Además, en el expediente se incluyen registros de cámaras de seguridad del hotel donde se encontraba alojada la selección africana.
El contexto en el que habría tenido lugar la agresión sexual
La denunciante, que residía en Nueva Zelanda y contaba con visa laboral, había sido contratada como intérprete por la federación local para asistir al equipo africano, dada la necesidad de comunicación en portugués durante su estadía. De acuerdo con el relato que figura en el expediente judicial, el ataque habría ocurrido el 27 de marzo, después de un partido amistoso ante la selección de Chile.
En ese contexto, la mujer asegura que fue invitada a una reunión en una de las habitaciones del hotel bajo la premisa de cumplir funciones profesionales, pero al advertir que se trataba de un encuentro de carácter social decidió retirarse. Posteriormente, siempre según el testimonio de la denunciante, Mendes se presentó en su habitación y la habría agredido sexualmente.
El informe médico y la Justicia neozelandesa
El informe médico posterior describe contusiones en diversas partes del cuerpo y lesiones genitales, que han sido incorporadas como evidencia en la investigación en curso. Las autoridades neozelandesas confirmaron la existencia de la causa y señalaron que permanece abierta, aunque, en línea con la legislación local sobre privacidad, no se han revelado detalles adicionales.
El proceso incluye el análisis de pruebas forenses, testimoniales y audiovisuales y podría extenderse durante varios meses antes de determinar si existen fundamentos suficientes para presentar cargos formales ante la justicia. En Nueva Zelanda, los delitos de violencia sexual están contemplados en el marco del Crimes Act y prevén penas severas, que pueden alcanzar hasta 20 años de prisión en caso de condena.
Ante una eventual imputación, las autoridades podrían recurrir a mecanismos de cooperación internacional como la notificación a Interpol, aunque la ausencia de un tratado bilateral de extradición con Cabo Verde podría añadir complejidad jurídica al caso. Mientras la investigación avanza bajo estricta reserva, la dimensión deportiva añade un componente de alta exposición mediática.