Con mucha solvencia, Francia derrotó a Marruecos por la Copa del Mundo 2 a 0 y lo eliminó en Boston por los cuartos de final, ratificando su poder de fuego, pero también lo complejo que se ha vuelto convertirle en su propio arco.
Cumplidos ya 6 partidos en la competencia, el combinado galo recibió sólo 2 tantos. Senegal y Noruega en la fase de grupo le sacudieron la red, aunque sin poner en riesgo las victorias de los europeos. En contrapartida, a favor ya gritó 16, la mitad de ellos en los pies de Kyllian Mbappé.
Ahora espera ganador del duelo entre España y Bélgica que se conocerá en la jornada del viernes para luego ir por su tercera final consecutiva en copas del mundo.
Su entrenador Didier Deschamps reconoció minutos después de la última victoria que están en el lugar que querían. “Tengo grandes jugadores. Sin eso sería imposible jugar tres semifinales consecutivas. Hoy fue difícil, sobre todo después de haber errado el penal”.
El responsable del exitoso ciclo del combinado “Blue” no continuaría al finalizar la competencia, independientemente del resultado, pero en medio del trabajo en Estados Unidos confirmó que la salida de Mbappé del campo de juego fue “sólo una molestia en el tobillo” (pierna derecha).
La popularidad del fútbol
Con la expectativa en alza en su país, Deschamps atribuyó la expectativa a la popularidad del fútbol. “Así es el juego, por eso el compromiso de los jugadores de dar siempre el máximo. No siempre se dan los resultados, pero sí el compromiso”, explicó.
Ahora, el camino de los franceses chocará con un europeo. Su último obstáculo a la final será Bélgica o España que se enfrentarán el viernes desde las 16 en Los Ángeles.
“Mañana veremos y conoceremos a nuestro próximo rival”, se limitó a decir el seleccionador que se mostró conforme y sabe que tiene al mando un equipo muy fuerte dentro de la competición.