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Guerra interna en Los Borrachos del Tablón: desplazaron al Pato Ariel y se profundiza la pelea por el poder

Ariel Calvici perdió el respaldo de su propia facción y dejó de integrar la primera línea de la barra brava del Millonario, en la antesala del Superclásico ante Boca. 

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Una disputa, dos facciones y un líder desplazado: el nuevo escenario en la barra de River

El Superclásico se juega mucho antes de que la pelota empiece a rodar. En River, mientras el equipo se prepara para visitar a Boca en La Bombonera, otra disputa se mueve lejos de los entrenamientos y de las conferencias de prensa. En el universo de Los Borrachos del Tablón, la interna por el poder volvió a escribir un capítulo decisivo: Ariel Calvici, conocido como el Pato Ariel, dejó de formar parte de la conducción de la barra después de perder el respaldo del sector que lo acompañaba.

La salida no pasó inadvertida. Durante las últimas semanas, las diferencias entre las facciones que integran la popular se habían profundizado por el reparto de espacios y la pérdida de influencia de uno de los sectores. El desenlace llegó después de que el grupo que sostenía a Calvici le reclamara una participación más activa para equilibrar la relación de fuerzas con la facción de Beccar, encabezada por los hermanos Mauro y Leandro Ferreras.

Según la reconstrucción de los hechos, el Pato no consiguió avanzar con los cambios que le exigían sus propios hombres. La paciencia se agotó después de dos partidos consecutivos como visitante, en los que también surgieron diferencias por la distribución de entradas entre los sectores. La consecuencia fue una ruptura interna que terminó por dejarlo fuera de la conducción.

La escena tuvo su señal más clara el domingo ante Racing: Calvici ya no apareció en el punto de encuentro de la barra, en el Parque de las Américas. Su ausencia confirmó el cambio de escenario dentro de una estructura en la que el liderazgo no depende únicamente de quién encabeza una columna o da las indicaciones antes de ingresar al estadio.

Una disputa que venía de meses atrás

La salida del Pato Ariel no fue un episodio aislado. Desde hacía tiempo, el equilibrio entre los principales grupos de Los Borrachos del Tablón mostraba signos de desgaste. De un lado estaba el sector vinculado a Calvici, con apoyo de hombres del oeste del conurbano bonaerense y referentes de distintas zonas. Del otro, la facción de los hermanos Ferreras, con base en Beccar y una estructura que, de acuerdo con la información publicada sobre la interna, conserva una presencia considerable en la tribuna.

La diferencia de fuerzas se convirtió en uno de los principales puntos de conflicto. El grupo que acompañaba a Calvici pretendía recuperar terreno y había propuesto sumar a Santiago Riveros como un referente con mayor peso dentro de la conducción. Sin embargo, las conversaciones internas no se tradujeron en los movimientos que esperaba su entorno.

En ese contexto, sus propios compañeros comenzaron a cuestionar su capacidad para sostener el liderazgo. La decisión final fue dejar de responder a sus órdenes, una señal de que la disputa ya no se limitaba a una diferencia de criterios, sino que había llegado al punto de quiebre.

Desde el sector de los Ferreras, en tanto, sostienen que no hubo una intervención directa para desplazarlo. Según esa versión, Calvici habría comunicado que se retiraba para priorizar su vida personal y conservar otras actividades. También aseguran que la conducción general de la barra continúa en manos de Mauro Ferreras y que no habrá una modificación sustancial en la estructura que asiste a los partidos.

Las distintas versiones reflejan una interna en la que cada movimiento tiene consecuencias y en la que la salida de un referente no implica necesariamente la desaparición de su grupo.

El poder detrás de los bombos y las banderas

En las barras bravas, la disputa por el liderazgo excede la organización de los bombos, las banderas y los desplazamientos hacia los estadios. La capacidad de movilizar gente, conseguir entradas, conservar espacios y mantener vínculos con distintos ámbitos forma parte de una estructura compleja, en la que también aparecen intereses económicos y conflictos que pueden trasladarse fuera del fútbol.

En el caso de River, la interna alrededor de Calvici quedó atravesada por referencias a actividades vinculadas con locales nocturnos, sindicatos y seguridad privada. Esos intereses aparecen mencionados en las versiones sobre la ruptura, aunque no corresponde dar por acreditadas responsabilidades individuales sin documentación que las respalde.

El trasfondo también incluye una historia de enfrentamientos y causas judiciales. La relación de Calvici con la barra se remonta a los años 2000, cuando Los Borrachos del Tablón atravesaban una de sus etapas más conflictivas, marcada por la disputa entre los sectores vinculados a Alan Schlenker y Adrián Rousseau.

Calvici se alineó entonces con el espacio que respondía a Rousseau y comenzó a consolidar su influencia entre grupos de la zona norte del conurbano. En 2013 intentó avanzar hacia el liderazgo de la barra, pero no logró imponerse y terminó apartado del Monumental.

Un año después, su nombre volvió a quedar ligado a un episodio de violencia que tuvo como escenario la confitería del club, el 25 de noviembre de 2014, en el ataque contra Héctor Guillermo Caverna Godoy y su entorno. Por ese caso recibió una condena de dos años y medio de prisión, aunque recuperó la libertad tras cumplir 15 meses.

Su regreso a la estructura de la barra se produjo después de la pandemia, en una alianza con los hermanos Ferreras y otros referentes. Aquel reordenamiento había surgido tras los conflictos que sacudieron al grupo y dejaron espacios vacantes en la conducción.

Un cambio de escenario en la antesala del Superclásico

La salida del Pato Ariel vuelve a exponer la fragilidad de los acuerdos que sostienen el equilibrio dentro de Los Borrachos del Tablón. Lo que durante un tiempo funcionó como una conducción compartida terminó convirtiéndose en una disputa por la influencia, con un sector que perdió terreno y otro que mantiene su posición dentro de la estructura.

Por ahora, la versión que predomina entre los referentes consultados es que no habrá una sucesión formal en el lugar de Calvici y que la conducción principal seguirá bajo la órbita de los Ferreras. Sin embargo, la pérdida de respaldo del Pato deja abierta una incógnita sobre el futuro de los hombres que lo acompañaban y el lugar que ocuparán en los próximos partidos.

El momento elegido también le agrega tensión al episodio. River se prepara para uno de los compromisos más importantes del calendario, mientras la interna de su barra atraviesa un nuevo reacomodamiento.

La disputa por el liderazgo no se define solamente con presencia en la tribuna: también depende de alianzas, capacidad de convocatoria y respaldo interno. En ese escenario, la salida de Calvici marca un nuevo capítulo en una historia donde el poder cambia de manos, pero las tensiones que rodean a la popular siguen presentes.

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