El 2 de agosto de 1908, cuando todavía eran vecinos del barrio porteño de La Boca y militaban en la Segunda División, Boca y River disputaron el primer enfrentamiento del que existen registros completos. Fue un amistoso, terminó 2-1 y marcó el comienzo de una rivalidad que cambiaría para siempre al fútbol argentino.