Un 19 de mayo, pero de 1979, Cipolletti recibió al primer equipo de Peñarol de Montevideo y lo venció por 1 a 0 con gol de Jorge Dorado. Fue uno de los tantos amistosos internacionales que tuvieron a La Visera como escenario de lujo. En esa oportunidad fue uno de los clubes más importantes de Uruguay, declarado en 2009 "Mejor club de Sudamérica del siglo XX", campeón de América en cinco oportunidades.
Aquel equio albinegro, consiguió tal hazaña con un ya experimentado Rafael Horacio "Turco"' Yanani, dos grandes marcadores de punta como Ricardo Domingo Próstamo y Héctor Romano, una contención temible del neuquino Rubén "Pela" Bucarey y Jorge Horacio 'Gallo' Fernández, y tres delanteros de otro nivel como Jorge Oscar Dorado, el marplantense Daniel Alceo Sancisi y uno de los máximos ídolos del fútbol valletano, Rubén Alberto "Bambi" Flores.
Cipolletti salió a la cancha con una bandera larga de la República de Uruguay, y estrenando camiseta. Era blanca, con el escudo en el medio y cuatro estrellas verdes arriba representando cada torneo Nacional que el albinegro había disputado hasta entonces.
En los rionegrinos recién aparecía un defensor proveniente de Costa Rica que dio mucho que hablar en la región. Su juego era bueno, un defensor sólido aunque tal vez no justificaba traer a un jugador desde tan lejos. Pero Earnel Gibbs Slowly provenía de otra cultura lejana a la nuestra, por lo mismo dejó miles de anécdotas extrafutbolísticas que aún hoy son motivo de carcajadas en los cafés cipoleños donde frecuentan sus ex compañeros.
En Peñarol de Uruguay jugó Diogo, el papá del gran defensor que hace unos años jugó en River Plate. El único gol de la victoria para el equipo de orientaba por aquellos años Armando Luis Mareque lo marcó Jorge Dorado, el único jugador de Cipolletti que fue transferido directamente a Boca Juniors.
Otros tiempos, otras realidades, otro fútbol y un posicionamiento que hoy en la actualidad sería impensado para cualquier equipo de la región.