Neuquén se prepara para vivir un momento histórico del tenis nacional con la llegada de la Copa Davis que enfrentará a Argentina y Turquía el 19 y 20 de septiembre en el estadio Ruca Che y con una expectativa tan grande la preventa de tickets populares online se completó en sólo un par de minutos.
La plataforma Entrada Uno no colapsó, pero contuvo rápidamente a los miles de compradores que abonaron $80.000 por cada butaca del mítico estadio neuquino que se convertirá en un court con superficie rápida.
El método de venta se dividió en dos etapas y en la primera se tuvo que colgar el cartel de "agotadas" debido a la amplia demanda. Sólo algunos fanáticos del tenis con tarjeta visa emitida por el Banco Patagonia (uno de los sponsors del evento) pudieron apoderarse de los primeros tickets.
Lo que viene ahora será a partir del sábado para el público en general, que ya deberá desembolsar unos $320.000 por cada ubicación, más allá de que se traten de las mejores ubicaciones dentro del recinto de la zona Oeste de Neuquén Capital.
En la conferencia que brindó el sábado pasado, Agustín Calleri, el presidente la Asociación Argentina de Tenis, destacó la importancia de llevar la competencia a Neuquén: "Siempre trabajamos para federalizar el tenis", comentó el dirigente. La organización de la serie está a cargo de la AAT, junto con el Gobierno y la Municipalidad de Neuquén.
Rucha Che transformado
El estadio Ruca Che será acondicionado con una carpeta rápida importada desde España, seleccionada en conjunto por el equipo argentino disponible para la serie ante Turquía. Además de la búsqueda por clasificar a los Qualifiers 2027, el equipo nacional intentará alcanzar su victoria número 100 en la historia de la Copa Davis.
La última vez que la Argentina fue local bajo techo por la Copa Davis fue en la serie final contra España del 2008. Entonces, la ciudad escogida había sido Mar del Plata y también se salió del polvo de ladrillo buscando las comodidades de los tenistas del momento, nada menos que David Nalbandian y Juan Martín Del Potro.
Con marcadas diferencias internas, y pese al potencial deportivo del combinado anfitrión, la consagración quedó en manos de los europeos que entonces viajaron sin la presencia de Rafael Nadal.