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Todas las polémicas del árbitro Darío Herrera en la final de la Supercopa Internacional

Juan Sebastián Verón, presidente de Estudiantes, lo tildó de "ladrón" en pleno campo de juego. El neuquino no acertó casi nada, en una tarde que terminó a las piñas.

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El ábitro Darío Herrera tuvo una muy mala tarde en la final de la Supercopa que terminó en un escandalo.

Duele el desenlace, las corridas, los golpes de puño entre los protagonistas y una final que no terminó, decretó su final ante el bochornoso arbitraje del neuquino Darío Herrera en el Rosario Central 3 Estudiantes de La Plata 1 por la Supercopa Internacional.

El flamante campeón de la Supercopa Internacional llegó al duelo después de haber levantado la famosa copa de la Tabla Anual en una camioneta el año pasado. Estudiantes por la obtención del Trofeo de Campeones ante Platense y ya desde la conferencia de prensa previa todo estaba mal.

El pasillo de espaldas del Pincha al Canalla en pleno Gigante a fines del 2025 dejó huella y la presencia de Claudio Tapia en el Madre de Ciudades fue una señal.

Herrera, el neuquino, fue el juez principal de un partido que tuvo de todo: lesionados, polémicas y declaraciones fortísimas en Santiago del Estero.

La primera acción cuestionable al árbitro fue el penal para los rosarinos en el tiempo adicionado al reglamentario de la primera parte. El llamado del VAR fue decisivo en la sanción de una jugada clave que es de pura interpretación.

Juan Sebastián Verón no creyó lo mismo y lo posteó en el entretiempo: “La impunidad que tienen para robarte es increíble”, escribió el directivo.

No expulsión

Herrera continuó sumando malas en la tarde santiagueña. A los 20 del complemento no quiso mostrarle la segunda amarilla al juvenil Elías Verón de Rosario Central. Rápidamente, su técnico Miguel Almirón lo sacó de la cancha, pese a que había ingresado para jugar la segunda mitad.

Y el nacido en Andacallo no terminó allí, ni revisó una jugada de posible mano en el área de Central a poco del final, que en ese momento podría haber servido para el empate transitorio del partido.

Ya en el descuento, el tercer gol de Rosario Central y el festejo del defensor Agustín Sandez de cara a la tribuna de Estudiantes desató una batalla campal que se trasladó al túnel que conduce a vestuarios.

Mientras, Herrera permaneció en el centro del campo y recibió la recriminación de Verón, el presidente del club de la ciudad de La Plata, al grito de “ladrón”.

Del papelón, ni siquiera se escuchó el pitazo final. La decisión de darlo por terminado se tomó después, ya con buena parte del plantel Pincha afuera del campo de juego.  

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