El proyecto Argentina LNG sumó un respaldo financiero de hasta US$6.000 millones de Estados Unidos, un paso que puede acelerar el desarrollo de la infraestructura necesaria para transformar el gas de Vaca Muerta en exportaciones de gas natural licuado (GNL).
La propuesta fue presentada por el Export-Import Bank de Estados Unidos (US EXIM) durante el U.S.-Argentina Forum on Supply Chains, Energy & Infrastructure, realizado en Nueva York. El financiamiento estará destinado a la compra de bienes y servicios estadounidenses vinculados con infraestructura y producción. El desembolso todavía no está aprobado: deberá ser evaluado por el Directorio de US EXIM.
Para Neuquén y Río Negro, el proyecto tiene un impacto directo. Vaca Muerta será la fuente de gas que abastecerá la iniciativa, mientras que frente a las costas rionegrinas, en el Golfo San Matías, está prevista la instalación de dos unidades flotantes de licuefacción.
La primera etapa contempla una capacidad conjunta de 12 millones de toneladas anuales de GNL, con posibilidad de ampliar posteriormente el proyecto hasta 18 millones.
Neuquén pone el gas y Río Negro mira al mar
La arquitectura de Argentina LNG conecta dos puntos estratégicos de la región. En Neuquén se deberán desarrollar los recursos gasíferos y la infraestructura de transporte necesaria para llevar el volumen requerido hasta las plantas de procesamiento.
En Río Negro, en tanto, se proyecta la operación de las unidades flotantes que convertirán el gas en GNL para su posterior exportación. El esquema contempla un gasoducto dedicado, plantas de tratamiento e instalaciones de procesamiento, además de la infraestructura portuaria necesaria para la salida de los cargamentos.
Para Vaca Muerta, el desafío es aumentar la producción de gas y garantizar un suministro suficiente y estable. Para Río Negro, el desarrollo abre la puerta a una nueva actividad vinculada con la infraestructura energética y portuaria.
Una inversión de US$29.000 millones hacia 2031
Argentina LNG es impulsado por YPF, Eni y XRG, la compañía de inversión internacional de ADNOC. El desarrollo integral demandaría unos US$51.000 millones durante la vida del proyecto. Para 2031, cuando está previsto el inicio de operaciones de las dos primeras unidades, la inversión proyectada ronda los US$29.000 millones.
De ese monto, unos US$24.000 millones estarían destinados a infraestructura, mientras que otros US$5.000 millones se orientarían al desarrollo de los recursos gasíferos necesarios para abastecer el proyecto.
YPF también avanza en la búsqueda de compradores internacionales. La compañía prevé cerrar inicialmente entre dos y tres contratos de exportación, con volúmenes de entre 0,5 y 1,5 millones de toneladas anuales cada uno. Estos acuerdos serán una pieza importante para completar la estructura financiera del proyecto.
La propuesta de US EXIM llega mientras YPF busca cerrar el financiamiento de la primera etapa de Argentina LNG. Según las proyecciones difundidas por la compañía, el esquema combinará créditos de agencias de exportación, bancos privados y aportes propios. La empresa apunta además a concretar hacia fines de noviembre la decisión final de inversión (FID).
De avanzar ese cronograma, las primeras obras podrían comenzar durante 2027. El proyecto quedó además incluido dentro del Corredor Andes-Atlántico, un acuerdo entre Argentina y Estados Unidos que contempla inversiones de hasta US$7.000 millones en infraestructura vinculada con energía, minería, transporte y telecomunicaciones.
Competencia por la exportación de gas
Argentina LNG no es el único proyecto que busca llevar el gas argentino a los mercados internacionales. Southern Energy, iniciativa liderada por Pan American Energy, contempla otras dos unidades flotantes de GNL con una capacidad combinada de unos 6 millones de toneladas anuales.
La competencia entre proyectos estará marcada por la disponibilidad de gas, el desarrollo de infraestructura, el financiamiento y la capacidad de cerrar contratos de largo plazo.
Para Neuquén, el desarrollo del GNL implica una demanda potencialmente mayor para Vaca Muerta y para toda la cadena de servicios vinculada con la producción de gas. Para Río Negro, significa la posibilidad de convertirse en uno de los puntos de salida de la nueva etapa exportadora de la energía argentina.
El financiamiento estadounidense agrega ahora una pieza clave a un proyecto que busca conectar el gas de Vaca Muerta con los mercados internacionales a través del Golfo San Matías.