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Lunes 06 de Abril, Neuquén, Argentina
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Añelo, el epicentro de un boom inmobiliario apalancado por la energía

El crecimiento de la actividad petrolera impulsa una ola de inversiones en real estate, con rentas en dólares y demanda sostenida que redefine el negocio fuera de las grandes ciudades.

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La expansión de Vaca Muerta dejó de ser una historia exclusiva del petróleo y el gas. A medida que crece la producción, el fenómeno comienza a derramar con fuerza sobre el mercado inmobiliario, donde las rentas ya duplican a las de la Ciudad de Buenos Aires y atraen a inversores de todo el país. En este contexto, las principales inmobiliarias comenzaron a instalar sucursales en la zona y a diseñar estrategias específicas para captar este nuevo ciclo. El desarrollo energético actúa como motor indirecto del real estate, dinamizando actividades vinculadas y generando oportunidades en segmentos que hasta hace pocos años no figuraban en el radar inversor.

Según un informe de Forbes, el fenómeno ya muestra señales claras de consolidación, con un crecimiento sostenido tanto en la demanda como en la profesionalización del mercado, impulsado por la expansión de la actividad hidrocarburífera.

En ese mapa, el epicentro es Añelo, una localidad que en poco más de una década pasó de ser un pequeño pueblo a convertirse en una base operativa clave para la industria energética.

Hoy cuenta con unos 8.500 habitantes permanentes, pero recibe semanalmente a más de 10.000 trabajadores vinculados a la actividad. Además, concentra el 43% de la producción nacional de petróleo y el 62% de la de gas, lo que la posiciona como el corazón energético del país.

El crecimiento responde a una lógica particular: el flujo constante de trabajadores con turnos intensivos impulsa una demanda centrada casi exclusivamente en alquileres temporarios. En este esquema, más del 90% de las operaciones inmobiliarias están orientadas a inversores que priorizan la renta por sobre el uso propio, con retornos dolarizados y previsibilidad en la ocupación.

El mercado, en consecuencia, se profesionalizó. Surgen desarrollos segmentados según el perfil del inquilino, desde unidades básicas para operarios hasta propuestas con estándares cercanos a la hotelería para perfiles jerárquicos. La gestión suele quedar en manos de administradores que operan pools de unidades y ofrecen soluciones integrales a empresas.

La clave del atractivo está en la rentabilidad. Los retornos, que históricamente oscilaron entre el 6% y el 20% anual según el ciclo de actividad, hoy se ubican en torno al 9% o 10%, duplicando los niveles de la Ciudad de Buenos Aires. Este diferencial explica el creciente interés de inversores de distintos puntos del país.

Un departamento pequeño ronda los US$ 85.000, mientras que las unidades de mayor capacidad se ubican entre US$ 120.000 y US$ 130.000. A esto se suman costos de construcción superiores a los de Buenos Aires, condicionados por la logística y la distancia.

El impacto también se extiende a otras ciudades de la región. Neuquén capital muestra valores por metro cuadrado que superan el promedio nacional y acompañan el crecimiento de la actividad energética, consolidándose como un polo urbano clave dentro del fenómeno.

Desde el lado de las redes inmobiliarias, el interés es evidente. La expansión de sucursales en la Patagonia forma parte de una estrategia federal que busca capitalizar el dinamismo del sur, una de las regiones con mayor potencial de crecimiento en el corto y mediano plazo.

A futuro, el desarrollo de Añelo parece inevitable. Todo indica que dejará de ser un enclave transitorio para convertirse en una ciudad con población estable, en un proceso similar al de otras localidades petroleras del país. Sin embargo, el crecimiento acelerado también expone limitaciones estructurales, especialmente en infraestructura básica, lo que plantea desafíos para sostener el ritmo de expansión en los próximos años.

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