La expansión de la minería en Argentina, impulsada por el desarrollo de proyectos de litio y cobre, comienza a exponer uno de los principales desafíos para el sector: la capacidad del sistema de transporte eléctrico para abastecer una demanda creciente de energía. Así lo plantea un informe de coyuntura elaborado por la consultora Paspartú, que conduce el especialista en energía Juan José Carbajales, el cual advierte que la infraestructura eléctrica podría convertirse en un factor determinante para el futuro de la actividad.
El documento sostiene que, si bien Argentina atraviesa uno de los momentos de mayor expectativa para la minería de las últimas décadas, el desarrollo de los grandes proyectos dependerá no solo de las inversiones y del potencial geológico, sino también de la disponibilidad de energía eléctrica confiable y de la construcción de nuevas líneas de transmisión.
Según el informe, actualmente existen 244 proyectos mineros en cartera de la Secretaría de Minería, aunque 26 concentran la mayor demanda energética y el mayor potencial productivo. De ese total, diez ya están en producción, siete se encuentran en construcción, ocho en etapa de factibilidad y uno en evaluación preliminar.
El consumo eléctrico estimado para esos 26 emprendimientos alcanza los 13,3 TWh anuales, volumen equivalente a casi el 10% de toda la demanda eléctrica del país, estimada en unos 150 TWh. Para Paspartú, esa magnitud obliga a incorporar la cuestión energética como un eje central de la política minera.
El informe destaca que el desafío es aún mayor en la minería del cobre, considerada una de las actividades industriales más electrointensivas. Los cinco principales proyectos de ese mineral —ubicados principalmente en San Juan, Catamarca y Salta— concentrarían cerca del 75% del consumo eléctrico de los emprendimientos analizados.
Carbajales sostiene que la situación plantea una paradoja para Argentina: mientras el país dispone de uno de los mayores reservorios de gas no convencional del mundo gracias a Vaca Muerta, persisten limitaciones históricas en las redes de transporte eléctrico y gasífero hacia las regiones donde se desarrollan los proyectos mineros.
El documento recuerda que gran parte de los yacimientos de litio se ubican en la Puna —principalmente en Jujuy, Salta y Catamarca—, mientras que los grandes proyectos de cobre se concentran en zonas cordilleranas de San Juan, Mendoza y Catamarca, regiones alejadas de los principales centros de generación eléctrica y con infraestructura de transporte limitada.
En ese contexto, muchos emprendimientos deberán desarrollar simultáneamente la explotación minera y la infraestructura energética necesaria para operar. La experiencia internacional, citada en el informe, indica que la energía puede representar entre el 15% y el 40% de los costos operativos de un proyecto minero ubicado en zonas remotas.
Uno de los casos que concentra mayor atención es el proyecto Josemaría, en San Juan. La iniciativa solicitó prioridad de acceso a 260 MW sobre la línea de alta tensión Nueva San Juan-Rodeo, una capacidad que representa más del 70% del transporte disponible en ese corredor eléctrico. Además, impulsa la construcción de una nueva línea de 500 kV y 167 kilómetros para garantizar el abastecimiento futuro.
La discusión llegó al ámbito regulatorio. El pasado 3 de junio, el Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE) realizó una audiencia pública en la que participaron la empresa desarrolladora Vicuña S.A., Transener, los gobiernos de San Juan y La Rioja, distribuidoras eléctricas, municipios y otras compañías mineras. La resolución del organismo regulador se espera para los primeros días de julio.
El informe también repasa la situación energética de otros proyectos estratégicos. Mara, en Catamarca, prevé conectarse al Sistema Argentino de Interconexión (SADI) y abastecer, a futuro, la mitad de su consumo con energía proveniente de un parque solar en Córdoba. Los Azules, en San Juan, acordó el suministro de electricidad 100% renovable con YPF Luz, aunque necesita previamente una nueva línea de alta tensión. En tanto, El Pachón y Taca Taca todavía no definieron públicamente su esquema de abastecimiento energético.
Para Paspartú, el debate excede la construcción de una línea eléctrica puntual. Lo que está en juego es cómo se asignará una capacidad de transporte limitada entre los grandes proyectos mineros, quién financiará las nuevas obras y de qué manera se distribuirán los beneficios y costos entre las provincias, las empresas y el resto de los usuarios del Sistema Argentino de Interconexión.
El informe concluye que la consolidación de Argentina como productor mundial de minerales críticos dependerá de resolver estos cuellos de botella. "Sin electricidad confiable, sin gas competitivo y sin infraestructura adecuada, incluso los mayores recursos minerales pueden quedar limitados", advierte el trabajo. En ese escenario, señala que la expansión de Vaca Muerta puede convertirse en un aliado estratégico para abastecer de energía a la minería, aunque remarca que será indispensable una planificación de largo plazo, inversiones multimillonarias y una coordinación federal que permita acompañar el crecimiento simultáneo de ambos sectores.