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La expansión de Vaca Muerta abre un mercado millonario para la infraestructura eléctrica

Argentina tiene gas, petróleo, cobre, litio y potencial renovable, pero enfrenta un déficit de infraestructura eléctrica. Un informe de Criteria advierte que la red quedó rezagada frente al crecimiento de Vaca Muerta, la minería y la nueva demanda industrial.

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Lunes, 07 de septiembre de 2026 a las 13:43
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La industria hidrocarburífera demanda cada vez más energía para perforación, producción y servicios, mientras algunas empresas avanzan hacia la electrificación de sus operaciones.

Argentina enfrenta una nueva paradoja energética: tiene recursos para producir mucha más energía, pero no cuenta todavía con la infraestructura suficiente para transportarla. El crecimiento de Vaca Muerta, la expansión minera en San Juan y la aparición de nuevos grandes consumidores ponen el foco sobre una red eléctrica que lleva años sin recibir inversiones de escala.

La advertencia surge de un análisis elaborado por Maximiliano Svriz Levato, analista de Criteria, que sintetiza el problema con una frase: “Sobra recurso, falta cable”. El diagnóstico apunta directamente a uno de los principales desafíos para la expansión productiva de Neuquén. El gas de Vaca Muerta puede seguir aumentando la oferta energética, pero para que ese crecimiento se traduzca en mayor actividad industrial también será necesario ampliar la capacidad de transmisión y distribución.

El Gobierno nacional dio en agosto un primer paso con un plan de 16 obras de transporte eléctrico por más de 5.610 kilómetros, con una inversión estimada en USD 6.600 millones. El esquema contempla que las obras sean financiadas por capital privado bajo concesiones de 30 años, sin recursos del Tesoro.

La iniciativa busca revertir casi una década sin grandes ampliaciones de la red troncal. Según el informe, la última gran obra de transporte nacional se terminó en 2017, mientras que en el Área Metropolitana de Buenos Aires la última ampliación relevante se remonta a 2006.

Vaca Muerta también necesita electricidad

La expansión del shale neuquino agrega presión sobre el sistema. La industria hidrocarburífera demanda cada vez más energía para perforación, producción y servicios, mientras algunas empresas avanzan hacia la electrificación de sus operaciones. Uno de los ejemplos mencionados es el de Halliburton, que instalará en Vaca Muerta un equipo de fractura eléctrico Zeus, con una demanda estimada de entre 20 y 30 MW por set. La alternativa es generar energía en el propio yacimiento utilizando gas, en lugar de depender exclusivamente de la red.

El fenómeno también podría extenderse a otros grandes consumidores, como los centros de datos vinculados con inteligencia artificial, cuya demanda eléctrica crece a escala global. El informe plantea que, si la infraestructura no avanza al mismo ritmo, parte de esa nueva demanda terminará resolviéndose mediante generación in situ, fuera de la red pública.

La matriz eléctrica argentina tiene al gas natural como principal fuente de generación. En 2024, según el análisis, las centrales a gas explicaron alrededor del 49% de la generación eléctrica, seguidas por la hidroeléctrica, la eólica y la nuclear. Las renovables también ganaron terreno: a diciembre de 2025 representaban el 19,6% de la demanda, con unos 6.960 MW de capacidad instalada entre parques eólicos y solares.

El problema aparece cuando esa electricidad debe recorrer grandes distancias hacia los centros de consumo. El sistema interconectado nacional cuenta con unos 20.300 kilómetros de líneas troncales, de los cuales aproximadamente 14.200 kilómetros corresponden a líneas de 500 kV. Para Criteria, la falta de incentivos económicos durante años contribuyó a frenar nuevas inversiones. El costo del transporte eléctrico en Argentina se mantuvo muy por debajo del de otros países de la región, lo que redujo el atractivo para el desarrollo de nuevas líneas.

La minería neuquina y San Juan miran la misma red

El cuello de botella no se limita a Vaca Muerta. En San Juan, la expansión de los proyectos de cobre también exige nuevas conexiones eléctricas. Con más de 20 proyectos mineros y anuncios de inversión por unos USD 35.000 millones, el desafío dejó de ser exclusivamente encontrar recursos minerales y pasó a ser garantizar la infraestructura necesaria para explotarlos.

En ese contexto, la ampliación a 500 kV del corredor Nueva San Juan-Rodeo fue presentada como una obra clave para destrabar la primera etapa de Josemaría. La misma lógica se repite en otros sectores: Argentina dispone de recursos naturales y proyectos de inversión, pero necesita ampliar la capacidad de transporte para conectar esos desarrollos con el sistema eléctrico.

El 2026 también concentra movimientos relevantes en el negocio eléctrico. A la licitación del nuevo plan de transmisión se suman los proyectos de salida a Wall Street de YPF Luz y Genneia, mientras el Estado avanza en la venta de su participación en Transener.

Para Criteria, estos movimientos pueden marcar un cambio de ciclo: capital privado financiando la infraestructura eléctrica que durante años quedó postergada. El primer gran test será AMBA I, una línea de 500 kV de unos 270 kilómetros y una nueva estación en Plomer, con una inversión estimada en USD 800 millones.

El desafío es que la expansión no quede limitada a una única obra. La demanda eléctrica seguirá creciendo por la producción de hidrocarburos, la minería, la industria y nuevos consumos tecnológicos. La conclusión del informe es contundente: Argentina no enfrenta una escasez de recursos energéticos. Tiene gas en Vaca Muerta, potencial hidroeléctrico, viento, sol, cobre y litio. El problema es conectar todo eso. Y para Vaca Muerta, que busca llevar su producción a una escala cada vez mayor, el cable puede convertirse en el próximo cuello de botella.

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