La Secretaría de Energía abrió una consulta pública para avanzar con el proyecto AMBA I, una de las obras estratégicas del plan de modernización del sistema de transporte eléctrico argentino, con el objetivo de reducir riesgos de cortes, ampliar la capacidad de la red y resolver los principales cuellos de botella que afectan al suministro en el Área Metropolitana de Buenos Aires.
La iniciativa, impulsada por el Ministerio de Economía de la Nación, busca que ciudadanos, organizaciones sociales y entidades interesadas puedan acceder a la información ambiental y social del proyecto, conocer los impactos previstos y analizar las medidas de mitigación contempladas para su ejecución.
El proyecto AMBA I forma parte del Plan Nacional de Ampliación del Transporte Eléctrico, que incluye 16 obras consideradas prioritarias para fortalecer la infraestructura energética del país. Actualmente, la iniciativa se encuentra en proceso de gestión de la garantía del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), un paso clave para avanzar con su financiamiento.
La obra contempla la construcción de una nueva Estación Transformadora Plomer, la ampliación de la Estación Transformadora 25 de Mayo y la adecuación de distintas instalaciones estratégicas del sistema, entre ellas las estaciones de Atucha, Ezeiza, General Rodríguez, Mercedes, Luján, Zapalorto y Pantanosa. También incluye la construcción de las líneas eléctricas asociadas necesarias para mejorar la capacidad de transporte.
La consulta pública busca garantizar el acceso a la información y la participación ciudadana en el desarrollo del proyecto. En ese marco, autoridades de la Secretaría de Energía realizarán una presentación presencial el próximo 22 de julio de 2026 a las 11 horas en el Paseo Cultural "El Galpón", ubicado en Avellaneda 2441, esquina General Roca, en Marcos Paz, provincia de Buenos Aires.
Un sistema eléctrico bajo presión
La puesta en marcha de AMBA I se da en un contexto de creciente presión sobre el sistema eléctrico argentino. En los últimos años, el aumento de la demanda, la incorporación de nuevos consumos industriales y residenciales y la necesidad de acompañar el crecimiento de nuevas fuentes de generación expusieron las limitaciones de una red de transporte que requiere inversiones de largo plazo.
Especialistas del sector advierten que uno de los principales desafíos no está únicamente en generar más energía, sino en contar con la infraestructura necesaria para trasladarla desde los centros de producción hasta los grandes centros urbanos. En particular, el AMBA concentra una parte significativa del consumo nacional y presenta restricciones históricas en capacidad de transporte y distribución.
La reforma del sistema eléctrico apunta así a fortalecer la confiabilidad del suministro y acompañar la transformación energética del país. La expansión de líneas de alta tensión y nuevas estaciones transformadoras resulta clave para evitar saturaciones durante los períodos de mayor demanda, especialmente en los meses de temperaturas extremas, cuando aumentan los consumos de electricidad.
En paralelo, el sector eléctrico argentino atraviesa una etapa de cambios regulatorios y económicos, con un proceso gradual de reducción de subsidios, actualización tarifaria y búsqueda de mayor participación de inversiones privadas en generación y transporte. En ese escenario, las obras de infraestructura pasan a ocupar un rol central para garantizar un servicio más eficiente y sostenible.
El Gobierno considera que AMBA I será una pieza fundamental para acompañar el crecimiento de la demanda eléctrica en los próximos años y mejorar la seguridad del sistema. La obra apunta no sólo a reducir la vulnerabilidad del área metropolitana, sino también a sentar las bases para una red eléctrica con mayor capacidad de integración de nuevos proyectos energéticos.