El Gobierno nacional aprobó el ingreso al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) de un proyecto industrial de Pampa Energía que demandará US$ 2.693 millones y utilizará gas natural de Vaca Muerta como principal insumo para producir fertilizantes.
La iniciativa contempla la construcción de un complejo de urea y amoníaco en el Puerto de Ingeniero White, en Bahía Blanca, con una capacidad proyectada de 2,1 millones de toneladas anuales de urea. La puesta en marcha está prevista hacia fines de 2029. La incorporación al RIGI quedó formalizada mediante la Resolución 1468/2026 del Ministerio de Economía, que además calificó al proyecto como un Proyecto de Exportación Estratégica de Largo Plazo (PEELP).
La inversión se ejecutará en dos etapas. La primera se extenderá hasta diciembre de 2027 y demandará US$ 1.105 millones, principalmente destinados a ingeniería y adquisición de equipos. La segunda etapa requerirá otros US$ 1.588 millones y comprenderá el montaje, comisionado y puesta en marcha del complejo.
De acuerdo con la documentación oficial, durante los primeros dos años desde la aprobación del RIGI deberán concretarse US$ 1.666 millones en activos computables: US$ 785 millones durante el primer año y US$ 881 millones durante el segundo.
Gas de Vaca Muerta para producir fertilizantes
El proyecto ocupará unas 80 hectáreas en el Puerto de Ingeniero White y tendrá al gas natural proveniente de Vaca Muerta como materia prima central. La localización permitirá aprovechar la infraestructura portuaria para el movimiento de la producción y las futuras exportaciones, además de la conexión con los gasoductos que abastecen a la región.
El complejo estará integrado por dos plantas de urea granulada, cada una con capacidad para producir 3.000 toneladas diarias, y una planta de amoníaco con capacidad de 3.450 toneladas por día. La escala proyectada posicionaría al emprendimiento como uno de los mayores complejos de producción de urea de Latinoamérica.
El proyecto busca avanzar sobre uno de los desafíos que plantea el crecimiento de Vaca Muerta: encontrar mercados y usos capaces de absorber mayores volúmenes de gas y, al mismo tiempo, generar mayor valor agregado. En este caso, el recurso no será destinado únicamente al consumo energético, sino que funcionará como insumo para una cadena industrial que apunta a producir fertilizantes y generar divisas.
Según las estimaciones difundidas con el anuncio de la inversión, el complejo podría aportar alrededor de US$ 1.000 millones anuales en divisas, a partir de la sustitución de importaciones y el incremento de las exportaciones. Entre los mercados de destino aparece Brasil, uno de los principales consumidores regionales de fertilizantes.
Una inversión de gran escala
La decisión final de inversión había sido anunciada en julio, cuando se comunicó un desembolso previsto de aproximadamente US$ 2.700 millones. La construcción estará a cargo de SACDE, mientras que Tecnimont tendrá responsabilidad sobre la ingeniería y la gestión de compras. El contrato EPC fue firmado el 17 de julio de 2026 y contempla componentes nacionales e internacionales.
Según la documentación oficial, alrededor del 46% de la inversión corresponde a componentes offshore, vinculados principalmente con equipos y tecnología que actualmente no cuentan con oferta local. Con la aprobación del RIGI, el proyecto avanza ahora hacia su etapa de ejecución y suma una nueva iniciativa de gran escala vinculada al desarrollo de Vaca Muerta.
La apuesta combina tres eslabones: el gas producido en la formación neuquina, la transformación industrial en Bahía Blanca y la salida de fertilizantes hacia el mercado interno y el exterior. El objetivo es que el crecimiento de la producción de gas no se limite al aumento de los volúmenes extraídos, sino que también permita desarrollar nuevas industrias, sustituir importaciones y ampliar la capacidad exportadora argentina.