El reacomodamiento del mercado internacional del petróleo tras la crisis en Medio Oriente abre una ventana de oportunidades para productores emergentes como Argentina y, especialmente, para Vaca Muerta. Así lo sostiene un informe de Criteria Latam, que señala que el país podría capitalizar un escenario en el que los grandes exportadores del Golfo Pérsico continúan limitados por las consecuencias del conflicto en el Estrecho de Ormuz.
El estudio indica que, si bien el precio del Brent cayó desde el récord de 117 dólares por barril registrado en abril hasta los actuales 75,47 dólares, el mercado todavía presenta un fuerte desequilibrio entre oferta y demanda. La producción mundial se ubica en 99 millones de barriles diarios, mientras el consumo ronda los 102,9 millones, lo que mantiene un déficit de suministro que continúa siendo cubierto con reservas estratégicas.
Para los analistas, la caída de los precios no significa que la crisis haya terminado. Por el contrario, el mercado financiero apuesta a una normalización gradual tras el acuerdo de paz impulsado por Catar y Pakistán, mientras que el mercado físico sigue reflejando una marcada escasez de crudo disponible.
Uno de los principales indicadores de esa tensión es la denominada "curva invertida" de los futuros del petróleo, un fenómeno poco frecuente que refleja que los compradores están dispuestos a pagar mucho más por un barril disponible hoy que por uno que será entregado dentro de dos años. Según Criteria, se trata de una señal típica de mercados con oferta restringida.
El informe también destaca que el conflicto modificó el equilibrio entre los grandes productores. Arabia Saudita, Irak, Irán, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait vieron seriamente afectadas sus exportaciones debido a las restricciones sobre el Estrecho de Ormuz, por donde normalmente circula entre el 20% y el 27% del petróleo transportado por vía marítima en el mundo.
En contraste, países como Estados Unidos, Canadá, Brasil y Rusia lograron sostener sus exportaciones al no depender de esa ruta comercial. Esa situación fortalece a los productores ubicados fuera del Golfo Pérsico y mejora sus perspectivas para abastecer la demanda internacional.
Para Argentina, el contexto aparece como una oportunidad estratégica. Aunque todavía no figura entre los grandes exportadores mundiales de petróleo, el crecimiento sostenido de Vaca Muerta y la expansión de la infraestructura de evacuación podrían permitir al país incrementar su participación en los mercados internacionales en los próximos años.
El informe remarca que el mundo continuará demandando nuevos proveedores confiables mientras persistan las dudas sobre la estabilidad del suministro desde Medio Oriente. En ese contexto, el desarrollo de proyectos de transporte, almacenamiento y exportación será determinante para que Argentina pueda aprovechar la oportunidad.
Criteria también advierte que el escenario sigue siendo altamente incierto. Si el acuerdo de paz se consolida y el Estrecho de Ormuz recupera plenamente su funcionamiento, el Brent podría estabilizarse entre 65 y 72 dólares por barril. Sin embargo, una nueva escalada del conflicto podría volver a impulsar los precios por encima de los 110 dólares e incluso superar los 150 dólares en un escenario extremo.
Los analistas concluyen que el mercado hoy "cotiza la paz, pero todavía convive con la escasez", una combinación que genera oportunidades para nuevos productores, aunque también mantiene elevados los riesgos para inversores y operadores del sector.
Vaca Muerta es la segunda reserva mundial de gas no convencional y la cuarta de petróleo no convencional. En los últimos años se consolidó como el principal motor del crecimiento de la producción de hidrocarburos en Argentina, permitiendo recuperar el autoabastecimiento energético y ampliar las exportaciones de crudo hacia mercados como Chile, Estados Unidos y Europa.
El desarrollo de nuevos oleoductos, como el proyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), apunta a incrementar significativamente la capacidad exportadora de Neuquén durante los próximos años. Esa infraestructura permitirá colocar más petróleo en los mercados internacionales y posicionar a la cuenca neuquina como uno de los nuevos polos de abastecimiento en un escenario global que busca diversificar proveedores y reducir la dependencia del crudo proveniente de Medio Oriente.