El mercado internacional del petróleo atraviesa una etapa de menor tensión inmediata, aunque todavía lejos de alcanzar un nuevo equilibrio. Así lo señala el último informe de coyuntura elaborado por el director de la consultora Paspartú, Juan José Carbajales, quien sostiene que los recientes movimientos diplomáticos entre las principales potencias alivian algunos focos de conflicto, pero mantienen un escenario dominado por la incertidumbre geopolítica.
Según el análisis, las reuniones entre el presidente chino Xi Jinping con Donald Trump y Vladimir Putin, sumadas al principio de entendimiento entre Estados Unidos e Irán, configuran una estrategia de "administración de la incertidumbre". Los acuerdos parciales y las señales de distensión permiten reducir riesgos de corto plazo, aunque no resuelven las diferencias de fondo en materia comercial, tecnológica y energética.
Uno de los principales factores que explica la moderación de los precios internacionales del crudo es la disminución del riesgo sobre el Estrecho de Ormuz, una de las principales rutas de abastecimiento mundial de petróleo. El acercamiento entre Washington y Teherán reduce la probabilidad de interrupciones en el tránsito marítimo, aunque continúan abiertas las tensiones vinculadas al programa nuclear iraní, la situación en Medio Oriente y el régimen de sanciones económicas.
Carbajales advierte, sin embargo, que el mercado energético mundial ingresó en una etapa de reorganización más compleja. La distensión en un frente puede modificar incentivos, alterar decisiones de inversión y generar nuevos reacomodamientos entre productores y consumidores sin eliminar los riesgos estructurales que afectan al sector.
En ese contexto, China consolida su posición como el principal actor del equilibrio energético global. El informe destaca que Beijing administra de manera diferenciada su relación con Estados Unidos, Rusia y los países del Golfo, utilizando las compras de energía, la diversificación de proveedores, sus elevados niveles de almacenamiento y su capacidad de refinación como herramientas para reducir su exposición a eventuales interrupciones del suministro.
En contraste, Rusia continúa profundizando su vínculo energético con China, aunque en una posición negociadora menos favorable. La demora en la definición del gasoducto Power of Siberia 2 refleja que Beijing no tiene urgencia por ampliar sus importaciones de gas ruso y puede negociar mejores condiciones comerciales antes de comprometer nuevas inversiones.
Para Europa, una eventual baja del precio internacional representa un alivio parcial, aunque el continente sigue dependiendo de un mercado global de gas natural licuado (GNL) cada vez más competitivo y volátil. Asia, por su parte, continúa siendo la región más expuesta a eventuales interrupciones por su fuerte dependencia del petróleo y el GNL provenientes del Golfo Pérsico.
En este escenario, el informe identifica oportunidades para la Argentina. Carbajales destaca que Vaca Muerta dejó de ser una promesa de largo plazo para convertirse en un actor relevante del mercado energético internacional. Actualmente, más del 65% de la producción nacional proviene de hidrocarburos no convencionales de la Cuenca Neuquina y durante 2025 el país alcanzó una producción cercana a los 980.000 barriles diarios, con exportaciones promedio de 270.000 barriles por día.
No obstante, el especialista advierte que la posibilidad de consolidar ese posicionamiento dependerá de ampliar la infraestructura de transporte y exportación, desarrollar proyectos de licuefacción de gas natural y garantizar condiciones estables para atraer inversiones de largo plazo. En ese sentido, sostiene que el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) constituye una herramienta clave para acelerar obras de ductos, terminales de GNL y nuevos desarrollos en Vaca Muerta, en un contexto internacional que, pese a la menor tensión coyuntural, continuará marcado por la volatilidad y la competencia geopolítica.