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Mientras el mundo se prepara para una expansión de GNL, Vaca Muerta acelera su apuesta exportadora

Un informe internacional proyecta una sobreoferta global de gas natural licuado desde 2027. En ese escenario, Argentina busca posicionarse como nuevo exportador gracias al crecimiento del shale neuquino.

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Miércoles, 20 de mayo de 2026 a las 13:07
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El aumento sostenido de la producción de gas no convencional ya permitió reducir importaciones y mejorar la balanza energética

El mercado mundial de gas natural licuado (GNL) se encamina hacia una etapa de sobreoferta y fuerte competencia entre productores, pero Argentina apuesta a convertir el crecimiento de Vaca Muerta en una oportunidad histórica para ingresar al negocio global de exportación de gas.

Así lo plantea el informe “Global LNG Market Outlook 2030”, elaborado por Bloomberg, que proyecta un fuerte incremento de la capacidad mundial de licuefacción a partir de 2027, impulsado principalmente por nuevos desarrollos en Estados Unidos y Qatar.

Según el reporte, la producción global de GNL alcanzará las 594 millones de toneladas anuales hacia 2030, un 42% más que en 2024. La demanda también crecerá, aunque a un ritmo menor, llegando a 578 millones de toneladas. Ese desbalance abrirá un escenario de sobreoferta estructural, con presión bajista sobre los precios internacionales.

En ese contexto, Bloomberg advierte que el excedente global podría ubicarse entre 8 y 30 millones de toneladas anuales entre 2027 y 2030, configurando un mercado mucho más competitivo para los países exportadores.

Sin embargo, mientras grandes productores aceleran inversiones para ganar mercado, Argentina busca aprovechar el salto productivo de Vaca Muerta para sumarse al mapa global del GNL.

El desarrollo del shale gas neuquino viene modificando el escenario energético argentino. El aumento sostenido de la producción de gas no convencional ya permitió reducir importaciones y mejorar la balanza energética, pero el próximo desafío será colocar excedentes en mercados internacionales.

Para eso, el país avanza en proyectos de licuefacción vinculados a la costa atlántica, con foco en soluciones flotantes que permitan acelerar exportaciones sin esperar grandes plantas terrestres de largo desarrollo. El informe destaca que Argentina trabaja en iniciativas de licuefacción flotante asociadas a Vaca Muerta, una alternativa considerada más flexible y rápida para ingresar al negocio exportador de GNL.

La estrategia apunta principalmente a mercados de Asia y Europa, donde se espera que continúe creciendo la demanda de gas natural como combustible de transición energética, especialmente para generación eléctrica e industrias.

Aunque Asia seguirá siendo el principal motor del consumo mundial —con China, India y Tailandia liderando la demanda—, el informe advierte que la competencia será cada vez más agresiva por la enorme cantidad de proyectos en construcción.

Actualmente hay más de 174 millones de toneladas anuales de nueva capacidad de licuefacción en desarrollo a nivel global. Entre los proyectos más importantes aparecen Golden Pass, Plaquemines y Port Arthur, en Estados Unidos, además de la expansión del gigantesco North Field en Qatar.

Frente a ese escenario, Argentina enfrenta el desafío de acelerar inversiones en infraestructura, ampliar gasoductos y asegurar contratos de largo plazo que permitan sostener proyectos exportadores de escala.

La ventaja competitiva del país sigue siendo el costo y la productividad de Vaca Muerta, considerada una de las mayores reservas de shale gas del mundo. El crecimiento de la producción no convencional abre la posibilidad de transformar a la Argentina en un proveedor regional y global de energía durante la próxima década.

No obstante, el informe también señala que factores geopolíticos y regulatorios podrían alterar el equilibrio previsto del mercado. Un eventual endurecimiento europeo contra el GNL ruso o demoras en proyectos de Qatar podrían modificar la oferta global y generar nuevas oportunidades para productores emergentes.

En ese tablero internacional, Argentina busca llegar a tiempo. El desafío ya no es solamente producir más gas, sino construir la infraestructura necesaria para exportarlo antes de que la ventana de oportunidad del GNL se vuelva más competitiva y estrecha.

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