Vaca Muerta se consolida como uno de los activos energéticos más atractivos de América Latina en un contexto de transición energética global, crecimiento de la demanda de gas natural y búsqueda de nuevas fuentes de abastecimiento. Sin embargo, para transformar ese potencial en exportaciones sostenibles y generación de divisas, Argentina deberá avanzar con inversiones en infraestructura, financiamiento y estabilidad regulatoria.
Así surge de un análisis realizado por Moody’s Ratings sobre las perspectivas de los sectores de energía y minerales críticos en América Latina, donde la agencia identificó a la formación neuquina como uno de los desarrollos de hidrocarburos no convencionales más competitivos a nivel mundial.
De acuerdo con un informe publicado por la agencia Bloomberg, especialistas señalaron que existe un sólido fundamento económico para acelerar el desarrollo de Vaca Muerta, aunque remarcaron que el proceso debe realizarse con disciplina de ejecución para evitar riesgos operativos y financieros.
La evaluación se da en un escenario en el que la transición energética avanza de manera gradual y donde el petróleo y el gas natural continúan desempeñando un papel central en la matriz energética global. Según la calificadora, la electrificación del transporte liviano reducirá parte del crecimiento de la demanda de combustibles fósiles, pero sectores como la petroquímica, la aviación, el transporte pesado y las economías emergentes seguirán sosteniendo el consumo durante las próximas décadas.
En ese contexto, Argentina aparece como uno de los países mejor posicionados para capitalizar la demanda internacional de energía gracias a los recursos de la Cuenca Neuquina. Para Moody’s, el potencial exportador comenzará a materializarse a través de los proyectos privados actualmente en desarrollo, varios de ellos impulsados por el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
La analista de Moody’s Martina Gallardo Barreyro sostuvo que la oportunidad que representa Vaca Muerta es significativa, aunque advirtió que la velocidad de crecimiento debe estar acompañada por condiciones adecuadas para garantizar la sostenibilidad del proceso.
“Una aceleración excesiva sin la infraestructura adecuada, financiamiento suficiente o reglas claras podría deteriorar los retornos y aumentar el riesgo corporativo”, señaló la ejecutiva al analizar el escenario de expansión de la producción de petróleo y gas no convencional.
La advertencia cobra relevancia en momentos en que la industria avanza con proyectos estratégicos vinculados a la ampliación de la capacidad de transporte de crudo y gas, así como con iniciativas de exportación de gas natural licuado (GNL), consideradas clave para monetizar los recursos de Vaca Muerta y ampliar la inserción internacional de Argentina.
Según Moody’s, el desafío no pasa únicamente por acelerar el ritmo de desarrollo, sino por hacerlo de manera ordenada y eficiente. La agencia considera que el éxito de la estrategia dependerá de la capacidad para priorizar inversiones, garantizar estabilidad macroeconómica y sostener marcos regulatorios previsibles para atraer capital de largo plazo.
El informe ubica a Argentina dentro de un grupo de países latinoamericanos con ventajas competitivas en recursos naturales estratégicos. Al igual que ocurre con el litio y el cobre, donde la región concentra una parte relevante de las reservas mundiales, el desarrollo de Vaca Muerta aparece como una oportunidad para incrementar exportaciones, fortalecer las cuentas externas y generar ingresos fiscales.
No obstante, Moody’s también advierte que las experiencias regionales muestran que la disponibilidad de recursos por sí sola no garantiza el éxito. Factores como la calidad institucional, la seguridad jurídica, el acceso al financiamiento y la capacidad para ejecutar grandes proyectos continúan siendo elementos determinantes para transformar el potencial geológico en crecimiento económico sostenido.
Para Moody’s, la oportunidad está vigente, pero el desafío será convertirla en una plataforma de desarrollo de largo plazo sin descuidar las condiciones que hoy permiten atraer inversiones y sostener la competitividad del sector.