Argentina tiene por delante una oportunidad de transformar el crecimiento de Vaca Muerta en una plataforma exportadora de escala internacional. Un informe elaborado por Deloitte proyecta que, si se mantiene el ritmo de inversiones y avanza la infraestructura prevista, las exportaciones de hidrocarburos podrían pasar de US$11.000 millones en 2025 a US$46.700 millones en 2035.
El escenario tendría un impacto directo sobre la economía nacional, pero también coloca a Neuquén en el centro de una transformación productiva que dependerá de la capacidad de la cuenca para seguir aumentando su producción y, especialmente, de contar con rutas de evacuación para llevar esos volúmenes hacia los mercados externos.
Según el estudio Impacto del sector de Hidrocarburos en Argentina, la actividad podría sumar hasta 107.000 nuevos puestos de trabajo y elevar su participación en el Producto Bruto Interno desde el 3,4% actual hasta el 5,5% en 2035.
La proyección contempla además un fuerte salto en la producción petrolera. Argentina podría acercarse a 1,5 millones de barriles diarios en 2030 y llegar a unos 1,7 millones hacia 2035. De concretarse ese escenario, el país pasaría del puesto 19 al 14 entre los mayores productores mundiales y se convertiría en el segundo productor de América Latina, detrás de Brasil.
Para Neuquén, el dato tiene especial relevancia. La expansión de Vaca Muerta es uno de los principales motores detrás del crecimiento previsto y requiere acompañar el desarrollo de los pozos con nuevas obras de transporte, almacenamiento y exportación.
La infraestructura, en el centro de la ecuación
Deloitte plantea que el potencial geológico por sí solo no alcanza para concretar el salto exportador. La ejecución de infraestructura será determinante para transformar la producción adicional en capacidad efectiva de venta al exterior.
En ese esquema aparecen proyectos como Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), las ampliaciones de oleoductos y gasoductos, nuevas terminales portuarias y las iniciativas vinculadas al desarrollo de Gas Natural Licuado (GNL).
El informe estima que las inversiones relacionadas con el sector podrían superar los US$20.000 millones anuales hacia 2030, con un acumulado superior a US$160.000 millones durante la próxima década.
Para la economía neuquina, esa expansión puede traducirse no sólo en mayor actividad hidrocarburífera, sino también en demanda de servicios, infraestructura, logística, proveedores y mano de obra especializada.
El gas busca abrir otro frente exportador
El crecimiento no estaría limitado al petróleo. Deloitte también proyecta una expansión de la producción de gas natural, con capacidad para profundizar la integración energética regional y avanzar hacia mercados internacionales mediante proyectos de GNL.
Las exportaciones de gas y sus derivados podrían alcanzar aproximadamente US$15.500 millones anuales en 2035. En este punto, el desarrollo de Vaca Muerta vuelve a ocupar un lugar estratégico para Neuquén, en un escenario donde la infraestructura de transporte y las terminales de exportación serán determinantes para ampliar los mercados disponibles para el gas argentino.
El estudio también destaca el impacto de la Ley Bases y del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) como herramientas destinadas a generar mayor previsibilidad para proyectos de largo plazo y elevada demanda de capital.
Federico Di Yenno, gerente de Análisis Económico de Deloitte Cono Sur, sintetizó el desafío: “Argentina tiene la posibilidad de transformar su potencial energético en una fuente sostenible de crecimiento, empleo y generación de divisas”.
La clave, según el informe, será que el aumento de la producción avance acompañado por inversiones e infraestructura. Para Neuquén y Vaca Muerta, esa ecuación será central para determinar cuánto del potencial energético proyectado podrá convertirse efectivamente en exportaciones, actividad económica y empleo durante la próxima década.