La audiencia pública realizada por el proyecto del gasoducto Tratayén–San Antonio Oeste dejó una definición política y técnica clara: Río Negro busca consolidarse como actor central del nuevo esquema energético argentino, con mayor capacidad de control sobre la infraestructura, desarrollo territorial y participación local en las inversiones vinculadas al sector.
Durante las exposiciones, funcionarios del Gobierno provincial coincidieron en que la obra representa mucho más que un ducto de transporte de gas. La iniciativa aparece asociada a un modelo de crecimiento basado en infraestructura estratégica, fiscalización estatal, generación de empleo y articulación con universidades y organismos técnicos.
La secretaria de Hidrocarburos, Mariela Moya, explicó que uno de los cambios centrales surge a partir de la Ley provincial 5.594, que otorga a Río Negro competencias para controlar y fiscalizar los ductos que atraviesan su territorio. Según indicó, esto modifica el esquema tradicional de supervisión, históricamente concentrado en organismos nacionales.
La funcionaria sostuvo que la Provincia trabajará sobre todas las etapas del sistema de transporte, desde la construcción hasta la operación, con foco en la seguridad, la prevención de riesgos y la protección ambiental. En ese sentido, destacó el fortalecimiento de equipos técnicos territoriales en localidades estratégicas como Sierra Grande, Valcheta, Chelforó, Cipolletti y Cinco Saltos.
Desde la Secretaría de Energía y Ambiente, Mario Figueroa planteó que el debate en torno al gasoducto implica una discusión más amplia sobre el perfil productivo de la provincia y el rol que Río Negro pretende ocupar dentro del mapa energético nacional e internacional.
Figueroa afirmó que el proyecto forma parte de la estrategia para convertir al Golfo San Matías en un hub energético exportador y remarcó que las obras vinculadas al sector ya comienzan a impactar en la actividad económica de distintas localidades. Según expresó, el crecimiento de la infraestructura energética abre oportunidades laborales y genera expectativas en comunidades históricamente relegadas.
Otra de las definiciones de la audiencia estuvo vinculada a la formación de recursos humanos. La secretaria de Enlace con Universidades, Daiana Neri, señaló que la Provincia avanza en programas de capacitación gratuitos orientados a las nuevas demandas del sector energético y tecnológico.
Entre las iniciativas mencionó diplomaturas en programación, ciencia de datos y gestión ambiental, además del programa Río Negro Bilingüe, pensado para ampliar capacidades vinculadas a actividades de alcance internacional. La funcionaria sostuvo que el objetivo es garantizar que los rionegrinos puedan ocupar puestos estratégicos dentro de la nueva matriz productiva.
Las exposiciones dejaron además otro eje en común: la necesidad de que las inversiones energéticas tengan impacto concreto en proveedores locales, empleo regional y desarrollo territorial. Bajo esa premisa, el Gobierno provincial defendió la idea de que la expansión energética debe avanzar con planificación, presencia estatal y control ambiental.
El gasoducto Tratayén–San Antonio Oeste es considerado por la Provincia como una pieza clave para ampliar la capacidad de transporte de gas desde Vaca Muerta hacia la costa atlántica rionegrina, en un contexto de creciente expectativa por proyectos exportadores y nuevas inversiones vinculadas al sector energético.