Neuquén se consolida como el principal caso de crecimiento del empleo privado en la Argentina, en un escenario nacional marcado por la retracción. El desarrollo de Vaca Muerta no solo sostiene la actividad energética, sino que genera un efecto expansivo sobre distintos sectores de la economía.
Según un informe del IERAL de la Fundación Mediterránea, el empleo privado registrado en el país cayó en promedio un 2,7% entre el tercer trimestre de 2023 y el mismo período de 2025. En ese contexto, solo tres jurisdicciones lograron crecer: Neuquén, Río Negro y Tucumán, con la provincia patagónica como el caso más representativo.
El dato encuentra sustento en otros indicadores. Mientras el desempleo a nivel nacional ronda el 7,5%, en Neuquén se ubica en torno al 2,3%. A su vez, las ventas en supermercados crecieron 2,8% durante 2025, en contraste con una caída del 5,5% en el resto del país, y la venta de combustibles aumentó un 14%, muy por encima del promedio nacional.
El ministro de Economía, Producción e Industria, Guillermo Koenig, explicó que la diferencia radica en la estructura productiva provincial. “Las condiciones macroeconómicas son las mismas para todas las provincias, pero el trabajo en hidrocarburos y otras actividades hace que algunos números acá sean distintos”, afirmó.
El informe del IERAL vincula directamente este desempeño con la expansión de Vaca Muerta, cuya dinámica de inversión constante —perforación, fractura y desarrollo de infraestructura— genera demanda sostenida de empleo y servicios. A diferencia de la explotación convencional, el desarrollo no convencional funciona con lógica industrial, lo que amplía su impacto en la economía.
Ese proceso activa lo que los especialistas denominan “efecto derrame”: la generación de empleo no solo en el sector energético, sino también en rubros vinculados como transporte, comercio, construcción, servicios técnicos e industria.
“El desempeño laboral no responde a una expansión generalizada, sino a dinámicas sectoriales específicas”, señala el informe, que destaca que Neuquén es uno de los pocos casos donde ese crecimiento logra trasladarse al conjunto de la economía.
El contraste es evidente con otras provincias petroleras. En distritos como Chubut y Santa Cruz, donde predomina la actividad convencional, el empleo muestra signos de estancamiento o caída. La diferencia, según el análisis, radica en el nivel de inversión, la madurez de los yacimientos y la capacidad de generar encadenamientos productivos.
Río Negro también muestra una evolución positiva, aunque más moderada, apoyada en actividades industriales y en expectativas vinculadas a proyectos energéticos. Sin embargo, su crecimiento laboral aún es más acotado en comparación con el dinamismo neuquino.
A nivel nacional, la construcción aparece como el sector más afectado por el ajuste, en gran parte por la caída de la obra pública. Este factor impacta especialmente en provincias con menor diversificación productiva o mayor dependencia de transferencias nacionales.
En este contexto, Neuquén logra diferenciarse no solo por el peso de Vaca Muerta, sino también por un entorno que favorece la inversión. Desde el gobierno provincial destacan el orden fiscal, la estabilidad y la seguridad jurídica como condiciones clave para sostener el crecimiento.
Koenig subrayó además la importancia de la paz social y de reglas claras para atraer capitales en un escenario internacional competitivo. “Esto posiciona a la provincia para proyectos de largo plazo, como el desarrollo de gas natural licuado, que generará más trabajo e inversión”, indicó.
El caso neuquino refuerza una conclusión central del informe: el crecimiento del empleo privado en la Argentina actual depende, en gran medida, de sectores dinámicos con ventajas comparativas claras. En ese esquema, Vaca Muerta se consolida como uno de los principales motores productivos del país, con capacidad de traccionar empleo y actividad más allá de su núcleo específico.