El empleo privado en Argentina atraviesa una fase contractiva desde fines de 2023, pero en ese escenario adverso emerge una excepción clara: Neuquén. Impulsada por la actividad en Vaca Muerta, la provincia no solo evitó la caída sino que logró expandir su mercado laboral formal, en contraste con la mayoría del país.
De acuerdo a un informe de la consultora Politikon Chaco, el empleo privado a nivel nacional se ubica 3,2% por debajo de noviembre de 2023, lo que implica la pérdida de 206.262 puestos de trabajo. En ese mismo período, Neuquén muestra un crecimiento del 5,1%, equivalente a 7.306 empleos adicionales, posicionándose como la jurisdicción con mejor desempeño.
Junto con Río Negro —que crece 2,2%—, son las únicas provincias que lograron superar los niveles de empleo previos al cambio de gobierno. En el otro extremo, distritos como Tierra del Fuego (-13,2%) y Santa Cruz (-15,4%) registran fuertes caídas, reflejando el deterioro generalizado de la actividad.
El comportamiento del empleo está directamente vinculado a la dinámica sectorial. Rubros intensivos en mano de obra como la industria, la construcción y el comercio muestran retrocesos sostenidos, mientras que sectores en expansión como la energía y la minería tienen menor capacidad de absorción laboral. Sin embargo, en Neuquén, la escala de desarrollo de Vaca Muerta logra compensar esa limitación estructural.
El impacto no es menor: la actividad hidrocarburífera genera empleo directo en perforación, servicios especiales y operación, pero también dinamiza cadenas asociadas como transporte, logística, comercio y servicios profesionales. Ese efecto multiplicador explica por qué la provincia logra sostener un crecimiento del empleo incluso en un contexto recesivo.
A nivel nacional, los últimos datos disponibles muestran que el empleo privado registrado no tuvo variación en enero en términos desestacionalizados, aunque en la comparación mensual se perdieron 2.667 puestos. Con ocho meses consecutivos sin crecimiento, el nivel actual es el más bajo desde junio de 2022.
Este deterioro se refleja también en los indicadores sociales: la tasa de desempleo alcanzó el 7,5% hacia fines de 2025, mientras que parte de la pérdida de empleo formal fue absorbida por formas de trabajo más precarias, especialmente en plataformas digitales.
En contraste, Neuquén consolida un sendero de crecimiento sostenido desde la expansión de Vaca Muerta, que se profundizó en los últimos años con mayores inversiones, incremento en la producción y desarrollo de infraestructura. Bajo la gestión del gobernador Rolando Figueroa, la provincia reforzó su perfil energético, apuntalando condiciones para atraer inversiones y sostener la actividad.
Los indicadores provinciales muestran que el empleo privado viene en alza desde 2023, acompañado por un crecimiento de la actividad económica, especialmente en petróleo y gas. Además, Neuquén exhibe uno de los salarios promedio más altos del país en el sector registrado, traccionado por la industria hidrocarburífera.
El caso neuquino expone así una doble dinámica: mientras el país enfrenta una contracción del empleo formal, los polos vinculados a recursos naturales —cuando alcanzan escala y estabilidad— pueden funcionar como motores contracíclicos. La clave, hacia adelante, será determinar si ese modelo puede expandirse o si seguirá siendo una excepción en el mapa laboral argentino.