Vaca Muerta volvió a acelerar en septiembre y quedó cada vez más cerca de superar el récord anual de actividad alcanzado en 2025. Durante el noveno mes del año se completaron 2.395 etapas de estimulación de pozos, un 5,88% más que en agosto, con ocho compañías activas en distintos bloques de la formación neuquina.
El repunte permitió recuperar el ritmo después de un agosto que, si bien había mostrado niveles elevados de actividad, había quedado por debajo de la dinámica registrada durante buena parte de 2026. Con septiembre incluido, Vaca Muerta acumula 22.484 etapas de estimulación en lo que va del año, de acuerdo con el relevamiento elaborado por Luciano Fucello, presidente de la Fundación Contactos Energéticos.
La cifra marca un crecimiento del 18,4% frente al mismo período de 2025 y deja a la actividad a pocos miles de etapas de alcanzar el registro de todo el año pasado. Durante 2025 se habían contabilizado 25.068 etapas. Si el ritmo de actividad se mantiene durante los próximos meses, la marca podría ser superada en noviembre.
YPF concentra la mayor parte de las fracturas
El liderazgo de la actividad durante septiembre volvió a estar en manos de YPF, que concentró 1.202 etapas de estimulación. Detrás se ubicaron Pampa Energía, con 406 etapas; Pluspetrol, con 216; y Tecpetrol, con 201. Más atrás aparecieron Vista Energy y Phoenix Global Resources (PGR), con 112 etapas cada una.
La actividad se completó con Shell, que realizó 77 etapas durante el tramo final de su campaña, y Pan American Energy (PAE), con 69. El nivel de participación muestra que el desarrollo de Vaca Muerta continúa extendiéndose entre distintos operadores y áreas, aunque con una fuerte concentración de la actividad en las empresas que actualmente encabezan la expansión productiva.
Las etapas de estimulación constituyen uno de los principales indicadores para medir el ritmo de desarrollo de un yacimiento no convencional. El dato permite observar la intensidad de la actividad independientemente de las diferencias en extensión, diseño y características de los pozos.
Pero, además, tiene una importancia particular: las fracturas que se realizan hoy están asociadas a la producción que llegará en los próximos meses. Por eso, el incremento registrado en septiembre no sólo refleja un mayor movimiento en los yacimientos, sino que también anticipa una mayor capacidad de incorporación de producción de petróleo y gas de Vaca Muerta. El crecimiento de la actividad se da, además, en un escenario en el que las compañías buscan aumentar la escala de sus operaciones y aprovechar la infraestructura disponible para colocar mayores volúmenes en los mercados.
A un paso del récord de 2025
Los números acumulados permiten dimensionar el cambio de escala que atraviesa el desarrollo del shale neuquino. En apenas nueve meses, Vaca Muerta alcanzó 22.484 etapas, frente a las 25.068 realizadas durante los doce meses de 2025. De esta manera, la formación ya completó casi el 90% de toda la actividad registrada el año pasado, cuando todavía quedan tres meses del calendario por delante.
El dato refuerza la posibilidad de que 2026 cierre como un nuevo año récord para la actividad de Vaca Muerta, aunque para alcanzar esa marca será necesario sostener durante el último trimestre los niveles de trabajo registrados hasta ahora. Si las empresas mantienen un ritmo similar al observado durante los meses anteriores, el récord de 2025 podría quedar atrás antes de finalizar noviembre.
Para Neuquén, el aumento de las etapas de estimulación tiene un impacto que excede la actividad directa de los yacimientos. El mayor movimiento en los bloques implica también una mayor demanda de servicios petroleros, equipos, transporte y mano de obra, además de generar las condiciones para nuevos incrementos de producción. Con el último trimestre por delante, Vaca Muerta llega al cierre de 2026 con la actividad en expansión y el récord del año pasado prácticamente al alcance.