La crisis en el Estrecho de Ormuz reconfiguró el mercado internacional de hidrocarburos y abrió una oportunidad para Argentina, que logró incrementar sus exportaciones de petróleo un 58,6% interanual durante los primeros nueve meses de 2026. Con Vaca Muerta como principal motor de crecimiento, el país combinó mayores volúmenes de producción y ventas externas con precios internacionales más elevados, fortaleciendo su posición como proveedor de crudo fuera del Golfo Pérsico.
Entre enero y septiembre, las exportaciones petroleras alcanzaron los US$ 7.753 millones, frente a los US$ 4.889 millones registrados en el mismo período de 2025. Esto representó- según la consultora Economía & Energía, ingresos adicionales por US$ 2.864 millones, impulsados tanto por el incremento de los embarques como por la suba de las cotizaciones internacionales.
En términos físicos, los despachos de crudo pasaron de 252.000 barriles diarios a 334.000 barriles diarios, con un crecimiento del 32,5%. A su vez, el precio promedio de exportación aumentó un 20% interanual, ubicándose US$ 14 por barril por encima de la referencia del año pasado.
El contexto internacional fue determinante. Las restricciones al tránsito marítimo por el Estrecho de Ormuz, en el marco del conflicto en Medio Oriente, provocaron un shock de oferta que afectó el abastecimiento global de petróleo, gas natural licuado (GNL) y combustibles refinados.
La producción mundial de petróleo retrocedió un 4,8% interanual durante los primeros nueve meses de 2026. La menor disponibilidad de crudo presionó las cotizaciones y llevó al Brent a alcanzar un máximo de US$ 117 por barril en abril, frente a los US$ 102 del WTI. Además, los contratos futuros del Brent para 2027 se ubican actualmente un 32% por encima del promedio de 2025.
A diferencia de lo ocurrido durante la guerra de Ucrania en 2022, cuando las consecuencias se concentraron principalmente en Europa, el conflicto de 2026 tuvo alcance global y afectó especialmente a los grandes importadores asiáticos.
Vaca Muerta, el motor del crecimiento
Argentina llegó a este escenario internacional en una posición diferente a la de crisis energéticas anteriores: consolidada como exportadora neta de petróleo y con una menor dependencia de las importaciones energéticas.
Entre enero y septiembre, la producción nacional de crudo promedió 916.000 barriles diarios, un crecimiento del 16% interanual. La totalidad del incremento se explicó por la Cuenca Neuquina, impulsada por el desarrollo de los yacimientos no convencionales de Vaca Muerta.
El aumento de la producción responde a inversiones y proyectos que ya estaban en marcha antes del conflicto internacional. Sin embargo, la mejora de los precios externos incrementó los ingresos de las compañías y fortaleció los incentivos para acelerar nuevos desarrollos, incorporar equipos de perforación y ampliar la capacidad de evacuación de la cuenca.
El efecto también se reflejó en los ingresos de las empresas productoras. Entre enero y agosto, las ventas de petróleo crudo, tanto en el mercado interno como en el externo, sumaron US$ 17.475 millones, frente a los US$ 12.310 millones del mismo período de 2025, con una suba del 42%. El efecto precio explicó US$ 3.182 millones adicionales.
El gas, el contrapunto de la balanza energética
El desempeño del petróleo contrastó con el resultado del negocio del gas natural. Aunque Argentina mantiene una posición exportadora en este segmento, el balance comercial en dólares se deterioró por el encarecimiento de las importaciones de GNL y la diferencia de precios respecto del gas exportado a mercados regionales.
Durante los primeros nueve meses de 2026, las importaciones de gas natural aumentaron un 70%, como resultado de una suba del 39% en los precios y del 22% en los volúmenes. Así, el déficit comercial del segmento pasó de US$ 107 millones en 2025 a US$ 543 millones en igual período de este año.
Pese a ese resultado, la balanza comercial energética registró un superávit de US$ 9.428 millones, un crecimiento del 76% interanual. Los ingresos por exportaciones aumentaron un 54%, mientras que los gastos por importaciones avanzaron un 10%.
El petróleo crudo explicó más de dos tercios de la mejora, con un aporte adicional de US$ 2.864 millones. En contrapartida, el segmento de gas natural y GNL tuvo una contribución negativa de US$ 436 millones respecto del año anterior.
En el mercado interno, la suba internacional del Brent también se trasladó parcialmente a los combustibles: entre enero y septiembre, los precios en dólares aumentaron un 16% en las naftas y un 20% en el gasoil, frente a una suba nominal del 61% en la cotización del crudo. Los acuerdos entre refinadoras y productores desde abril permitieron amortiguar parte del impacto en los surtidores.
El nuevo escenario de precios, sumado al crecimiento de las exportaciones y a la ampliación de la infraestructura de transporte, configura un contexto favorable para la actividad petrolera argentina. Con Vaca Muerta como principal plataforma productiva, el desafío será transformar los mayores ingresos externos en nuevas inversiones y capacidad de evacuación para sostener el crecimiento de las ventas internacionales.