En el marco de gestiones diplomáticas indirectas mediadas por Catar, el Ministerio de Exteriores de Irán informó este lunes que evalúa un plan para reabrir el estratégico estrecho de Ormuz en un plazo de apenas dos días, siempre y cuando Washington acepte las condiciones planteadas por Teherán. El portavoz de la cartera, Esmaeil Baqaei, señaló que la iniciativa refleja una actitud de "buena fe" para destrabar el conflicto en una de las rutas más críticas para el transporte global de hidrocarburos, a la espera de que la Casa Blanca responda formalmente a los requerimientos impulsados tras los contactos sostenidos durante el fin de semana en Doha.
La propuesta reformulada se desprende de un esquema inicial de siete puntos presentado en septiembre —que contemplaba un plazo de seis días para la normalización del tráfico— e incorpora nuevas exigencias detalladas por el canciller iraní, Abás Araqchi. Entre los puntos centrales figuran la finalización del bloqueo naval estadounidense sobre puertos iraníes, el descongelamiento de activos financieros en el exterior, el levantamiento de sanciones al sector petrolero, la reducción de la presencia militar norteamericana en la región y el reconocimiento de un nuevo itinerario de navegación consensuado con Omán.
Este renovado canal de diálogo se desarrolla en un clima de marcada tensión y cautela internacional, a pocas horas de celebrarse las elecciones de mitad de término en los Estados Unidos. Si bien la administración de Donald Trump ha mantenido abiertos los canales de comunicación mediante misivas y contactos diplomáticos, las autoridades militares de ambos países se mantienen en alerta ante la posibilidad de una reactivación de las hostilidades, mientras Teherán advirtió que responderá de manera contundente ante cualquier eventual agresión armada.