A pocos kilómetros de Sierra Grande, sobre la costa atlántica de Río Negro, una de las mayores apuestas de infraestructura energética de Argentina empieza a mostrar su dimensión definitiva. Allí, en Punta Colorada, se construye la terminal exportadora del Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), el sistema que permitirá transportar el petróleo de la formación neuquina hasta el mar para su comercialización en los mercados internacionales.
En una recorrida por el predio, el periodista Fernando Castro, director de Mejor Energía, pudo observar la magnitud de una obra que ya registra un 85% de avance general y que transita su tramo final. Los enormes tanques de almacenamiento, las tuberías, las estaciones de bombeo, las calles internas y las instalaciones de control dan cuenta de la escala de un proyecto que busca acompañar el crecimiento de la producción de shale oil y abrir una nueva etapa para la industria hidrocarburífera argentina.
Durante la visita, Gustavo Gallino, vicepresidente de Infraestructura de YPF y presidente de VMOS, confirmó que el objetivo es realizar la primera inyección de petróleo al sistema en enero de 2027, siempre que se cumpla con el cronograma previsto.
El proyecto demandó una inversión de aproximadamente US$ 3.000 millones y contempla una puesta en marcha progresiva. En una primera instancia, tendrá capacidad para transportar 180.000 barriles diarios; luego avanzará a 390.000 y alcanzará los 550.000 barriles por día. Sin embargo, las proyecciones de crecimiento de Vaca Muerta ya impulsan estudios para ampliar esa capacidad a 750.000 barriles y, posteriormente, llegar al millón de barriles diarios.
Tanques gigantes y una conexión directa con el mercado internacional
Uno de los puntos que más impactan durante la recorrida es la playa de almacenamiento. Allí se levantan cuatro enormes tanques de aproximadamente 30 metros de altura y 83 metros de diámetro, con capacidad para almacenar 120.000 metros cúbicos de petróleo cada uno. Su tamaño equivale a un edificio de unos diez pisos y los convierte en los más altos del país.
Estas instalaciones serán el paso previo a la carga de los grandes buques petroleros que llegarán al Golfo San Matías. El sistema contará con dos monoboyas ubicadas a unos nueve kilómetros de la costa, conectadas mediante ductos submarinos que permitirán cargar embarcaciones con capacidad para transportar hasta dos millones de barriles de petróleo.
El crudo recorrerá aproximadamente 437 kilómetros desde los principales bloques de Vaca Muerta, en las cercanías de Añelo, hasta Punta Colorada. El trayecto incluye la cabecera de Allen, en Río Negro, y distintos sistemas de bombeo que permitirán mantener el flujo hasta la terminal exportadora.
La profundidad del Golfo San Matías representa una ventaja estratégica para la operación, ya que permite recibir buques de gran porte sin las restricciones de calado que existen en otros puertos. Esa condición resulta determinante para reducir costos logísticos y mejorar la competitividad del petróleo argentino en el mercado internacional.
Durante la recorrida también se pudo observar el avance de las instalaciones de control. La terminal contará con un Centro de Inteligencia en Tiempo Real (RTIC), que incorporará herramientas de inteligencia artificial para monitorear y optimizar las distintas etapas del proceso, desde el transporte del crudo hasta su carga en los barcos.
El impacto de la obra en Río Negro
La construcción del VMOS no solo representa un cambio para la logística petrolera, sino que también genera un movimiento económico significativo en la región. Según los datos brindados por Gallino, durante los últimos 18 meses el proyecto pagó más de US$ 240 millones en salarios locales y destinó otros US$ 300 millones a productos y servicios de proveedores regionales.
En las distintas etapas de construcción participaron alrededor de 2.000 trabajadores rionegrinos. Del total, el 65% proviene principalmente del Alto Valle y el Valle Medio, mientras que el 35% corresponde a localidades de la zona atlántica.
El movimiento de materiales y equipos también puso a prueba la infraestructura logística de la provincia. Uno de los puntos señalados por Gallino fue la capacidad del puerto de San Antonio Oeste, que debió adaptarse al volumen de operaciones y a la demanda de espacios de almacenamiento.
Para el titular de VMOS, uno de los desafíos es que esta inversión también permita desarrollar capacidades en las empresas de la región y que los proveedores locales puedan incorporarse a futuros proyectos de infraestructura energética.
Con el cronograma de puesta en marcha previsto para enero de 2027, Punta Colorada se encamina a convertirse en una nueva puerta de salida para el petróleo de Vaca Muerta. La obra representa un paso clave para ampliar las exportaciones, generar divisas y posicionar a la Argentina como un proveedor de crudo en el mercado global.
Leé el informe completo, con todos los detalles de la recorrida y las declaraciones del presidente de VMOS, en Mejor Energía.