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Vaca Muerta vuelve a poner en agenda un tren clave para llegar al puerto de Quequén

El corredor Ayacucho-Tandil-Lobería-Balcarce-Quequén busca ser incorporado al nuevo esquema de concesiones ferroviarias. La iniciativa apunta a recuperar una conexión con Puerto Quequén y ampliar las alternativas logísticas vinculadas a Vaca Muerta.

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Martes, 01 de septiembre de 2026 a las 13:05
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Para Vaca Muerta, la discusión trasciende la recuperación de un ramal ferroviario histórico.

Un ramal ferroviario que lleva más de dos décadas sin servicios podría recuperar protagonismo a partir del crecimiento de Vaca Muerta. Se trata del corredor que conecta Ayacucho, Tandil, Lobería, Balcarce y Quequén, una traza que ahora busca ser incorporada al nuevo esquema de concesiones ferroviarias y que podría convertirse en una alternativa para fortalecer la logística vinculada al desarrollo energético neuquino.

Según informó Agencia Noticias Argentinas (NA), cuatro intendentes del sudeste bonaerense presentaron ante la Secretaría de Transporte de la Nación un pedido para incorporar ese corredor al proceso de reorganización ferroviaria. El objetivo es recuperar la conexión con Puerto Quequén, que actualmente concentra prácticamente todo su movimiento de cargas por vía terrestre. La iniciativa adquiere especial relevancia por el crecimiento de Vaca Muerta y la necesidad de ampliar las alternativas de transporte para cargas, insumos y equipamiento vinculados con la actividad hidrocarburífera.

Puerto Quequén, sin tren y con más camiones

El puerto bonaerense movilizó en 2025 más de 9 millones de toneladas, el mayor volumen de su historia. Sin embargo, durante ese período ingresaron 281.824 camiones y ningún vagón ferroviario. La ausencia del tren implica una fuerte dependencia del transporte automotor y genera mayores costos logísticos, además de incrementar la presión sobre las rutas utilizadas para trasladar las cargas.

La recuperación del ramal permitiría diversificar la matriz de transporte y reducir la dependencia exclusiva de los camiones para conectar el puerto con el interior productivo. En ese contexto, el vínculo con Vaca Muerta suma un nuevo elemento estratégico: la expansión de la producción de hidrocarburos en Neuquén requiere cada vez más infraestructura y alternativas para movilizar equipos, insumos y productos hacia distintos puntos del país y del exterior.

Por qué el ramal interesa a Vaca Muerta

La recuperación ferroviaria del corredor se analiza en paralelo con otros proyectos destinados a ampliar la capacidad logística asociada a Vaca Muerta.La documentación oficial vinculada con la reorganización de las concesiones ferroviarias plantea la necesidad de fortalecer al ferrocarril como uno de los ejes de la matriz logística vinculada con el desarrollo del nodo energético.

Uno de los proyectos centrales es el corredor Bahía Blanca-Añelo, que contempla la renovación y construcción de vías para incrementar la capacidad de transporte hacia la zona de Vaca Muerta. La eventual recuperación de la conexión con Quequén permitiría sumar otro punto de salida hacia el Atlántico y ampliar las alternativas disponibles para la logística energética.

La relación entre el puerto bonaerense y el desarrollo energético neuquino ya comenzó a materializarse. Durante 2026, Puerto Quequén participó en operaciones vinculadas con el proyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), al recibir equipamiento de gran porte destinado al desarrollo energético en Río Negro. El antecedente refuerza la posibilidad de que Quequén pueda asumir un papel mayor dentro de la cadena logística vinculada con Vaca Muerta si logra recuperar su conexión ferroviaria. El desafío pasa, entre otros puntos, por contar con una infraestructura capaz de acompañar el crecimiento de los volúmenes y evitar que toda la logística dependa de las rutas.

Un tren que lleva más de 20 años fuera de servicio

El vínculo ferroviario con Quequén tiene más de un siglo de historia. El tren llegó a Quequén en 1892 y dos años después alcanzó la estación de Necochea. Sin embargo, el servicio hasta la estación de la ciudad quedó interrumpido en 1968, cuando los problemas registrados en el puente sobre el río Quequén obligaron a suspender ese tramo. Los trenes continuaron llegando durante décadas hasta la estación Quequén, pero ese servicio también dejó de funcionar en 2003.

Desde entonces, el puerto quedó prácticamente desconectado de la red ferroviaria operativa y el transporte automotor pasó a concentrar el movimiento de cargas. Ahora, el crecimiento de Vaca Muerta y la necesidad de contar con una logística más eficiente vuelven a poner ese ramal en el centro de la discusión.

La posible recuperación del corredor Quequén se suma a una agenda ferroviaria más amplia que busca acompañar el desarrollo productivo y energético del país. En paralelo, la provincia de Buenos Aires trabaja en un Plan Estratégico de Desarrollo Ferroviario que contempla la participación de capitales privados para recuperar corredores productivos y mejorar las conexiones entre ciudades y puertos.

Dentro de ese esquema, Quequén, Bahía Blanca y San Nicolás aparecen como nodos considerados estratégicos para el desarrollo económico bonaerense. Para Vaca Muerta, la discusión trasciende la recuperación de un ramal ferroviario histórico. El objetivo de fondo es ampliar las opciones logísticas disponibles para una actividad que continúa creciendo y que necesita cada vez más capacidad de transporte. En ese escenario, un tren que dejó de circular hace más de dos décadas podría volver a ser considerado una pieza de la infraestructura necesaria para conectar la producción energética neuquina con los puertos y los mercados internacionales.

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