El desarrollo de Vaca Muerta empieza a jugar su partido más decisivo fuera del subsuelo. Con la producción en niveles récord, el foco de la industria se trasladó a la infraestructura. Y en ese mapa, el proyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) emerge como la pieza central para destrabar el salto exportador. La obra, que unirá la cuenca neuquina con la terminal portuaria de Punta Colorada en Río Negro, ya superó el 50% de avance y avanza en simultáneo en sus distintos frentes: el tendido del ducto, la terminal marítima y los tanques de almacenamiento.
Impulsado por YPF junto a un consorcio de grandes operadoras, entre ellas Vista, Pan American Energy, Pampa Energía, Chevron, Shell, Pluspetrol y Tecpetrol, el VMOS representa una inversión cercana a los USD 3.000 millones, considerada una de las más importantes del sector en las últimas décadas.
En su etapa inicial, el sistema permitirá transportar entre 180.000 y 190.000 barriles diarios, pero su verdadero impacto está en la escala futura: podría alcanzar hasta 700.000 barriles por día, aportando una capacidad decisiva para sostener el crecimiento del shale.
En paralelo al ducto, avanza la construcción de la terminal en Punta Colorada, que será la puerta de salida del crudo al mercado internacional. Allí se concretó recientemente un hito clave: la instalación del techo del primer tanque de almacenamiento, uno de los seis previstos en el proyecto. Cada unidad tendrá una capacidad de 120.000 metros cúbicos, lo que llevará el almacenamiento total a 720.000 m³.
La terminal estará preparada para operar buques de gran porte, ampliando significativamente el alcance de las exportaciones argentinas. El avance del VMOS también se refleja en su complejidad técnica. Uno de los hitos más relevantes fue el cruce del río Negro mediante perforación horizontal dirigida, una técnica que permite instalar el ducto sin afectar el cauce.
Además, cada tanque demanda cerca de 1.500 toneladas de acero y más de un millón de pulgadas de soldadura, lo que da cuenta de la escala industrial del proyecto. Las obras están a cargo de firmas como Techint y Sacde, con miles de trabajadores involucrados entre empleos directos e indirectos.
De la producción al negocio exportador
El avance del VMOS responde a una necesidad concreta: la producción de Vaca Muerta crece a un ritmo que empieza a superar la capacidad de evacuación existente. Sin nueva infraestructura, el aumento de la producción se convierte en un cuello de botella. Con el VMOS operativo, en cambio, la industria podrá transformar ese crecimiento en mayores exportaciones y generación de divisas. Las proyecciones del sector indican que la Argentina podría superar el millón de barriles diarios en el corto plazo y escalar hacia 1,5 millones hacia el final de la década, un salto que depende en gran medida de esta obra.