Más de 10.000 trabajadores directos e indirectos ya están en actividad y la terminal de exportación en Punta Colorada alcanzó el 54% de avance: Sierra Grande vive un giro histórico de la mano del proyecto VMOS, con sueldos que pueden llegar a los 7 millones de pesos bajo diagrama.
La postal en el Golfo San Matías ya no es la de la quietud. Hay movimiento constante, camiones que entran y salen, obradores activos y una dinámica que no se detiene. La magnitud del proyecto Vaca Muerta Oil Sur empieza a sentirse en cada rincón de la ciudad y también en localidades cercanas.
El gobernador Alberto Weretilneck recorrió los trabajos y encabezó la inauguración de las nuevas oficinas operativas en la ciudad. Lo hizo junto a la intendenta Roxana Fernández, quien no dudó en definir el momento actual como algo más profundo que una simple mejora económica.
La terminal de exportación, pieza clave del esquema energético, ya superó la mitad de su ejecución. Pero más allá de los números técnicos, lo que impacta es el efecto social. En una ciudad golpeada durante años por crisis laborales, hoy hay familias que volvieron a planificar, comercios que ampliaron horarios y viviendas que volvieron a ocuparse.
Gran parte de la demanda laboral actual está directamente vinculada al proyecto VMOS. Las empresas contratistas proyectan un pico fuerte de incorporación de personal entre marzo y julio. Se buscan perfiles técnicos, operarios especializados y personal con experiencia en esquemas rotativos. Los salarios, hasta hace poco eran impensadas en la región.
Además, la recuperación de un edificio que estuvo años cerrado para convertirlo en oficinas activas de la empresa se transformó en un símbolo concreto del nuevo tiempo que atraviesa Sierra Grande. Donde antes había abandono, hoy hay movimiento administrativo, planificación y gestión.
El impacto no se limita al empleo directo. Cada puesto genera una cadena que activa transporte, gastronomía, alquileres y servicios. La economía local empezó a girar con otra velocidad.