El desarrollo del oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), una de las obras energéticas más importantes de la Argentina, ya comienza a mostrar efectos concretos sobre la economía de Sierra Grande, la ciudad rionegrina elegida como punto de salida para las futuras exportaciones de petróleo provenientes de Vaca Muerta.
Según un informe elaborado por la Municipalidad de Sierra Grande, las habilitaciones comerciales e industriales pasaron de 51 en 2024 a 176 durante 2025, más del triple en apenas doce meses. La tendencia continúa durante 2026: hasta mayo ya se registraron 89 nuevas habilitaciones, un ritmo que proyecta otro año de fuerte expansión económica para la localidad.
Los datos reflejan el impacto inicial de las inversiones asociadas al VMOS y permiten dimensionar la magnitud de la transformación que comienza a experimentar la Región Atlántica de Río Negro como consecuencia del crecimiento de la actividad hidrocarburífera en la Cuenca Neuquina.
El proyecto VMOS constituye una pieza central para el desarrollo de Vaca Muerta porque permitirá ampliar significativamente la capacidad de transporte y exportación de petróleo argentino hacia los mercados internacionales. La iniciativa conectará las áreas productoras de Neuquén con una terminal marítima de gran escala en la costa rionegrina, fortaleciendo la infraestructura necesaria para sostener el crecimiento de la producción no convencional.
En ese contexto, Sierra Grande emerge como uno de los principales beneficiarios directos de la obra. La ciudad, históricamente vinculada a la minería y posteriormente afectada por ciclos de estancamiento económico, comienza a posicionarse como un polo logístico, industrial y de servicios estratégicos para el desarrollo energético nacional.
La evolución de las habilitaciones comerciales muestra con claridad ese cambio de perfil económico. Durante 2024 predominaban los comercios tradicionales, pequeños emprendimientos de servicios, actividades gastronómicas, alojamientos y transporte urbano. En 2025, el crecimiento se extendió hacia empresas vinculadas al transporte, remises, servicios para la construcción, hotelería y gastronomía, impulsadas por el aumento de la actividad económica y la llegada de trabajadores y contratistas.
Sin embargo, es durante 2026 cuando aparece el cambio estructural más significativo. Además del crecimiento sostenido de la actividad comercial, comenzaron a ganar protagonismo empresas de servicios técnicos especializados, firmas constructoras, compañías industriales, operadores logísticos y proveedores de infraestructura directamente asociados a la cadena energética.
Uno de los indicadores más reveladores es la aparición de empresas vinculadas específicamente al desarrollo del VMOS. Mientras que en 2024 no existía ninguna firma registrada dentro de esta categoría, en 2025 se contabilizaron tres y en los primeros cinco meses de 2026 ya suman catorce.
Se trata de compañías relacionadas con obras civiles, ingeniería, logística, servicios industriales, transporte especializado e infraestructura energética, actividades que constituyen el entramado productivo necesario para acompañar proyectos de gran escala.
El fenómeno trasciende el impacto local. Para Neuquén, la concreción del VMOS representa una infraestructura fundamental para resolver uno de los principales desafíos que enfrenta el crecimiento de Vaca Muerta: la capacidad de evacuación de la producción petrolera.
La ampliación de los sistemas de transporte permitirá incrementar las exportaciones, atraer nuevas inversiones y sostener el desarrollo de áreas productivas que requieren acceso a mercados internacionales para alcanzar su máximo potencial.
Para Río Negro, en tanto, el proyecto abre una oportunidad inédita de inserción en la cadena de valor energética nacional. La construcción de infraestructura portuaria, logística y de servicios asociados posiciona a la provincia como un actor central en el esquema exportador de hidrocarburos que busca consolidar la Argentina durante la próxima década.
Los especialistas coinciden en que este tipo de proyectos generan efectos multiplicadores que van más allá de la obra principal. La demanda de transporte, alojamiento, gastronomía, servicios profesionales, construcción y proveedores industriales suele traducirse en nuevas inversiones privadas, creación de empleo y expansión de la actividad económica regional.
Los datos de Sierra Grande parecen confirmar esa tendencia. El crecimiento de empresas registradas, la diversificación de actividades y la llegada de nuevos prestadores de servicios muestran que el movimiento económico asociado al VMOS ya comenzó a derramarse sobre la economía local.
Desde el Gobierno de Río Negro destacan que el objetivo es que las grandes inversiones energéticas generen beneficios concretos para las comunidades donde se desarrollan. En ese sentido, sostienen que la incorporación de proveedores locales, la generación de empleo y la expansión de la actividad privada constituyen indicadores clave para medir el impacto de estos proyectos.
A medida que avance la construcción del oleoducto y se desarrollen las instalaciones portuarias previstas en la costa atlántica, Sierra Grande aparece cada vez más como uno de los epicentros de una transformación productiva que podría redefinir el rol económico de Río Negro y fortalecer la capacidad exportadora de Neuquén.
El crecimiento registrado durante los últimos dos años constituye una primera señal de ese proceso. Para una ciudad que durante décadas buscó alternativas para diversificar su economía, el desarrollo del VMOS comienza a perfilarse como una oportunidad histórica para convertirse en un nodo estratégico de la nueva geografía energética argentina.