El régimen de Zona Fría atraviesa una nueva etapa con cambios en la forma de calcular los descuentos sobre las facturas de gas. Un informe elaborado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) analiza el impacto de la reforma y advierte que la modificación puede traducirse en mayores costos para distintos perfiles de usuarios.
El punto central del nuevo esquema es que la bonificación deja de aplicarse sobre el total de la factura y pasa a concentrarse exclusivamente en el precio del gas en el Punto de Ingreso al Sistema de Transporte (PIST).
De acuerdo con el análisis de CEPA, esto significa que componentes como el transporte, la distribución, los cargos fijos y los impuestos quedan fuera del descuento y deben abonarse en su totalidad.
Qué cambia con la nueva fórmula
Según el informe, una factura residencial está compuesta aproximadamente por cuatro grandes componentes: el precio del gas en el PIST, que representa entre el 35% y el 45%; la distribución, entre el 25% y el 35%; el transporte, entre el 5% y el 10%; y los impuestos y tasas, que explican entre el 20% y el 25%.
Además, se incorporan bloques de consumo. El beneficio se aplica hasta un determinado consumo mensual considerado como base según la zona climática. El volumen que supere ese límite se factura a precio pleno de mercado.
Para CEPA, estos cambios modifican de manera significativa el beneficio efectivo que reciben los hogares, aun cuando el porcentaje nominal de descuento se mantenga.
El informe analiza distintos escenarios. Para los usuarios que pierdan completamente una bonificación del 50%, CEPA estima que el costo de la factura podría duplicarse respecto del esquema subsidiado, lo que implica un incremento del 100%.
En el caso de los hogares que pierdan un descuento del 30%, el estudio calcula un aumento del 43% sobre la factura final, como consecuencia de la eliminación de la bonificación.
También existe un escenario para quienes mantienen el descuento del 30%. Según la simulación de CEPA, el hecho de aplicar la bonificación únicamente sobre el PIST genera un incremento efectivo del 25,7% respecto del esquema anterior.
El informe plantea, además, el caso de los usuarios que conservan el beneficio del 50%, como ocurre en regiones alcanzadas por el régimen de Zona Fría, entre ellas la Patagonia. Aunque el porcentaje formal de descuento se mantiene, CEPA calcula que el nuevo mecanismo puede generar un incremento de alrededor del 60% en el costo final frente al esquema previo.
Qué pasa en la Patagonia
La discusión adquiere especial relevancia en la Patagonia, donde el régimen de Zona Fría tiene un peso significativo debido a las condiciones climáticas y al mayor consumo residencial de gas durante los meses de bajas temperaturas.
Según el análisis, mantener nominalmente un descuento del 50% no implica que el usuario conserve el mismo nivel de ahorro que tenía bajo la metodología anterior, porque una parte importante de la factura —distribución, transporte, cargos fijos e impuestos— queda fuera de la bonificación.
El impacto final dependerá además del nivel de consumo de cada hogar y de los límites establecidos para cada zona climática.
El beneficio no alcanza a la electricidad
CEPA también remarca que el régimen de Zona Fría alcanza exclusivamente al gas natural por redes y al gas envasado.
La electricidad queda fuera de este esquema y cuenta con un régimen tarifario independiente, determinado por los cuadros tarifarios provinciales y por la segmentación establecida a través del Registro de Acceso a los Subsidios a la Energía (RASE).
De acuerdo con la lectura del CEPA, la reforma implica así un cambio en la estructura del subsidio: el Estado concentra el beneficio sobre el precio del gas en boca de pozo y limita su alcance mediante topes de consumo.
Para los hogares patagónicos, el principal punto de atención será determinar cómo esa nueva fórmula se refleja en las facturas efectivas durante los meses de mayor demanda de gas.