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“El 97 o 98% ocurre dentro del seno familiar”: la dura advertencia de un fiscal de Neuquén sobre los abusos sexuales infantiles

El fiscal jefe Maximiliano Breide Obeid analizó el veredicto que declaró culpable a un hombre por abusar sexualmente de sus tres hijos menores de edad en Neuquén. En una entrevista explicó por qué estos delitos son difíciles de detectar y probar cuando ocurren dentro del ámbito familiar.

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Martes, 27 de octubre de 2026 a las 00:48
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El fiscal jefe Maximiliano Breide Obeid analizó el veredicto de culpabilidad contra un hombre acusado de abusar sexualmente de sus tres hijos menores de edad en Neuquén. En una entrevista con Pancho Casado, en el programa Espacio para todos, por 24/7 Canal de Noticias, explicó las dificultades para detectar y probar estos delitos y las señales que pueden alertar sobre situaciones de abuso. El acusado ya cumple una condena de 11 años de prisión por hechos cometidos contra otra hija.

El veredicto de un jurado popular volvió a poner en primer plano la violencia sexual contra niños, niñas y adolescentes dentro del ámbito familiar. El viernes 23 de octubre, un jurado declaró penalmente responsable a un hombre por abusar sexualmente de sus tres hijos biológicos, después de cuatro jornadas de juicio.

El caso tiene un antecedente: en marzo de 2026, el acusado había recibido una condena de 11 años de prisión por abusos sexuales cometidos contra otra de sus hijas. Ahora deberá afrontar una nueva etapa judicial para determinar la pena correspondiente a los hechos por los que fue declarado culpable.

Breide Obeid describió las particularidades de este tipo de investigaciones y explicó por qué la detección temprana resulta tan compleja cuando los hechos ocurren puertas adentro de una vivienda.

¿Cómo los deja a ustedes tener que abordar estos temas? Sabemos que prácticamente todas las semanas hay juicios por abuso sexual, pero esto es una calamidad.

Hay una creencia sobre el violador o el abusador que está en la calle. En realidad, eso es lo menos frecuente que pasa. Creo que el último caso que tuvimos de esas características fue el de Agripino Rubio, en las bardas, cuando salían a correr. Hace años que no hubo otro igual. Entonces, preguntan por qué tenemos tantos juicios en la unidad de delitos sexuales y no hay violadores en la calle. Porque el 97 o 98% son abusos sexuales infantiles dentro del seno familiar. Puede ser un tío, un abuelo, el padre o la nueva pareja de la madre. Esas son las realidades con las que convive la unidad todos los días. Tenemos por turno cuatro o cinco denuncias de abuso sexual infantil.

 

En algunos casos, las víctimas son muy pequeñas. ¿Cómo se puede prevenir algo que ocurre dentro de una casa?

La prevención de este tipo de hechos dentro de la familia, donde no hay testigos y todo sucede puertas adentro de la casa, es imposible. Comparto que lo que hay que ajustar es la detección, pero esa detección muchas veces llega tarde. Los mecanismos de las escuelas son de detección de signos o señales que puedan presentar los niños. Cuando se cierra la puerta de la casa, el Estado no puede meterse. Simbólicamente, se mantiene el secreto ahí. Cuando hay una madre que, por acción u omisión, es cómplice de la situación, algo que nos ha pasado muchas veces, es mucho más difícil que lleguemos. Hoy creo que tenemos otras herramientas. Hay protocolos escolares para detectar estas situaciones y activar el protocolo correspondiente. También está la línea 102, a la que pueden llamar, incluso los niños, ante este tipo de situaciones. Es difícil que un niño llame, pero existe esa posibilidad y cualquier vecino también puede comunicarse si observa situaciones extrañas. Tuvimos un juicio por jurados hace dos años en Aguada San Roque en el que quienes avisaron fueron los vecinos. Habían observado situaciones anormales: un padrastro se llevaba a las niñas al campo y se iba cuatro o cinco días. Les parecía raro que se fuera solo con las chicas. 

"El 97 o 98% son abusos sexuales infantiles dentro del seno familiar. Puede ser un tío, un abuelo, el padre o la nueva pareja de la madre. Esas son las realidades con las que convive la unidad todos los días. Tenemos por turno cuatro o cinco denuncias de abuso sexual infantil".

Cuando termina una audiencia y saben que al día siguiente tienen que volver a verle la cara al acusado, ¿qué piensan? ¿Cómo se atraviesan esos juicios?

Nosotros, cuando vamos a juicio, ya sabemos que esto pasó. Somos la acusación. El problema es probarlo, y esa es la complejidad de un juicio de estas características especiales. Esto pasa dentro de la casa, con lo cual las cámaras de seguridad, los domos y todo eso no funcionan. No hay testigos. En el caso anterior había unos cuadernos, que nos sirvieron para probar los hechos. Básicamente, dependemos de lo que los niños puedan contar. Si hay un abuso sexual con acceso, puede haber signos físicos que el cuerpo médico forense evalúe. También están las conductas que van presentando en el colegio, porque generalmente los niños abusados presentan determinada sintomatología que se repite. Así funciona el trauma. Pueden aparecer pesadillas, alteraciones del sueño o situaciones como niños que habían aprendido a controlar los esfínteres y de repente empiezan a hacerse pis en la cama. Son señales que nos están diciendo que algo le está pasando a ese niño. Esos indicadores pueden manifestarse en el colegio o en la casa. Esa evidencia periférica, como la llamamos nosotros, o esos indicadores indirectos, reafirman que podemos estar frente a un niño que está sufriendo una situación de abuso.

 

En este último caso, ¿qué edades tenían los chicos al momento de los hechos?

Los tres casos son diferentes. Una de las nenas tenía 4 años cuando ocurrió el hecho, hace aproximadamente un año. En otro caso, los hechos se extendieron desde los 5 hasta los 10 años. Y en el otro, el nene tenía 5 años. Los hechos no necesariamente suceden en una edad determinada: cada caso tiene sus particularidades.

"Si hay un abuso sexual con acceso, puede haber signos físicos que el cuerpo médico forense evalúe. También están las conductas que van presentando en el colegio, porque generalmente los niños abusados presentan determinada sintomatología que se repite. Así funciona el trauma. Pueden aparecer pesadillas, alteraciones del sueño o situaciones como niños que habían aprendido a controlar los esfínteres y de repente empiezan a hacerse pis en la cama. Son señales que nos están diciendo que algo le está pasando a ese niño".

El hombre ya tenía una condena de 11 años por abusar de otra hija. ¿También se trataba de hechos de abuso sexual?

Sí, por otra hija de otro matrimonio. También por abuso sexual. 

 

En otro caso que investigaron, el de los cuadernos, ¿qué les hacía escribir el acusado a los chicos?

Hay varias cuestiones. Para hablar en general, a los cuatro, cinco o seis años los niños no saben de sexualidad. Recién están aprendiendo cuáles son las partes del cuerpo y ni siquiera las llaman con los nombres que usamos los adultos. Todo lo que aprenden tempranamente sobre sexualidad, cuando hay un adulto que les está enseñando cosas que no son apropiadas para ellos, lo incorporan naturalmente. En ambos casos no solamente empiezan con tocamientos, sino también con la exhibición de videos para adultos. Es una especie de iniciación en el acto sexual: no solo se producen los primeros avances o agresiones sexuales, sino que también hay una parte de instrucción sobre lo que se espera a futuro. En ese caso, los cuadernos aparecían dentro de ese componente, pero con una cuestión mística más asociada a poderes curativos que decía tener esa persona. Afirmaba que se comunicaba con seres superiores y que esos seres le indicaban qué tenían que hacer. Los chicos debían anotarlo en los cuadernos. Así funcionaba la mecánica de ese caso.

 

¿La madre de los chicos sabía lo que ocurría?

La madre sabía. No sé hasta qué punto. El acusado es una persona sumamente manipuladora, y no lo digo solamente por el caso en sí, sino porque manipuló el sistema judicial y el sistema de salud durante todo el proceso. Simuló haber tenido dos accidentes cerebrovasculares. En una audiencia se desmayó y tuvo un episodio en el que simuló toda la sintomatología. En la guardia lo atendieron como si hubiera tenido un ACV, estuvo internado y fue trasladado. Se quedó postrado en una cama, como si estuviera en estado vegetativo, y tuvimos que conseguir que le hicieran una tomografía. También contó que le faltaba un pulmón y que había tenido cáncer, cosas que no eran ciertas. Todo esto no se lo hizo creer solamente al sistema: también se lo hizo creer a su familia, incluso a la familia de su mujer. Yo no justifico a la mujer de ninguna manera, pero siempre me queda la duda de hasta dónde ella cree que él tiene poderes y cae en esa manipulación. El veredicto del jurado popular y la pena que deberá afrontar

 

El jurado popular declaró culpable al hombre por los tres casos. ¿Qué viene ahora en el proceso judicial?

El viernes 23 de octubre tuvimos el veredicto del jurado popular, que lo declaró culpable por unanimidad por los tres casos. Ahora hay que ofrecer la prueba para la segunda parte del juicio, que es el juicio de la pena. Calculo que antes de fin de año van a estar fijando la audiencia para pedir la pena. Todavía no está fijada.

 

La madre de los chicos estuvo vinculada al proceso. ¿Cómo vivió el veredicto?

La mamá declaró el primer día, pero nunca quiso saber los detalles de lo que les había pasado a sus hijos. Sabe por lo que le contaron, pero no pudo soportar escuchar todo lo que contaron los chicos. Cuando fue la audiencia en la que exhibimos las cámaras, ella no quiso estar. Y cuando escuchó el veredicto tuvo una crisis de nervios, incluso se desmayó. Tuvimos que contenerla fuera de la sala. Es muy difícil asimilar que, mientras ella se iba a trabajar y mantenía la casa, el padre de los chicos, que supuestamente se quedaba a cuidarlos, abusaba de ellos. Una de las nenas decía que ocurría todos los días. Es una situación muy difícil de atravesar para todos los que participan del proceso.

 

La entrevista a Maximiliano Breide Obeid

 

 

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