No fue la exposición pública lo que más golpeó a Lizy Tagliani cuando estallaron las acusaciones en su contra. Lo que realmente la quebró fue pensar que todo ese ruido podía arruinar el proceso de adopción de Tati, justo cuando el nene atravesaba un momento de ilusión y estabilidad. Por eso, al volver a La Peña de Morfi como invitada, eligió correrse del escándalo y contar qué le pasó de verdad por dentro.
Durante su regreso a La Peña de Morfi como invitada, Lizy Tagliani se quebró al reconstruir ese momento. “Yo viví un episodio muy fuerte el año pasado por muchas mentiras y estuvo mucho en riesgo y yo se lo dije a la jueza ‘es triste, pero hay miles de familias que pierden a sus hijos y el dolor debe ser inmenso, yo sé que voy a poder soportarlo, pero no sé cómo le va a explicar a un niño que está feliz que vuelve por segunda vez a frustrarse’”, dijo, al poner en palabras el temor que le provocó la denuncia de Viviana Canosa.
En ese relato apareció también el valor que le dio a quienes intervinieron desde la Justicia cuando la denuncia empezó a crecer. “Yo pensaba qué suerte el trabajo de la jueza y la asesora que me tocó con el tema de Tati, porque se podrían haber quedado en su escritorio esperando que les llegue un mail a ver cómo va todo, pero ellas agarraron sus carteras y se fueron a Comodoro Py a ver de qué se trataba la denuncia”, dijo. Ahí puso el foco en algo concreto: sintió que hubo personas que no miraron el caso desde lejos y que entendieron lo delicado de la situación.
Lizy Tagliani también explicó que transitó esos días con una mezcla muy extraña de certeza y derrumbe. “Fue muy fuerte, pero la verdad es que yo estaba muy segura y lo vivía tan bien, aunque destrozada por momentos. Fue durísimo”, admitió. Esa seguridad, según dejó ver, no le evitó el dolor, pero sí le dio fuerza para sostenerse cuando todo alrededor parecía ponerse en duda.
Lejos de minimizar lo que pasó, Lizy admitió que hubo momentos de derrumbe, aunque nunca dudó de su inocencia frente a lo que decía Viviana Canosa. “Fue muy fuerte, pero la verdad es que yo estaba muy segura y lo vivía tan bien, aunque destrozada por momentos. Fue durísimo”, expresó. Después sumó: “Te atraviesa de una manera espantosa, pero no tenía muchas chances porque tenía ganas de demostrarle al mundo que nada de lo que se estaba diciendo era verdad”.
En ese mismo tramo, la actriz volvió sobre los valores con los que dice haberse criado y rechazó por completo cualquier versión ligada al robo o a conductas delictivas. “Mientras mi mamá estuvo viva me hubiese cortado las manos por robar y mi personalidad no tiene nada que ver con nada de eso”, afirmó. Después remató con otra frase en la que vinculó su presente con la historia de su familia: “La casa en la que estamos viviendo nosotros la pagamos en cuotas por mes y sin papeles, pero no porque soy famosa, sino porque soy la hija de Tina, desde mi familia construimos en base a la honestidad”.
El descargo de Lizy Tagliani llegó después de que la Justicia determinara que no estaba imputada ni iba a ser investigada en esa causa iniciada tras la denuncia de Viviana Canosa. Ese cierre judicial le dio respaldo formal a algo que ella, según contó, sostuvo desde el primer día: que todo era falso. Pero aun con ese resultado a favor, quedó una herida emocional mucho más difícil de acomodar.