Luck Ra y La Joaqui expusieron una pelea de pareja tan cotidiana como inesperada, de esas que arrancan por una pavada y terminan creciendo mucho más de lo previsto. Esta vez no hablaron de agendas, celos ni desgaste, sino de una discusión nacida alrededor de un videojuego, con un nivel de enojo que, según ellos mismos contaron, los dejó una semana enfrentados.
La historia salió a la luz durante una charla en Luzu, cuando La Joaqui reconstruyó el momento exacto en que empezó a torcerse todo. “Jugabas al TFT. Un día yo estaba muy dormida y de repente escucho: ‘La p*ta madre’”, recordó, al describir una escena doméstica que parecía menor, pero que terminó abriendo una discusión bastante más larga de lo que cualquiera habría imaginado.
Después de esa introducción, Luck Ra tomó la palabra y explicó por qué aquel comentario lo tocó de una forma mucho más profunda que la que ella había calculado. “Yo también tenía mis problemas. Hay algo que no le podés decir a una persona que juega jueguitos. ‘¿Tanto te vas a enojar por ese jueguito?’”, contó, marcando que para él no se trataba de una simple partida ni de un pasatiempo sin importancia.
Ahí fue donde apareció el verdadero choque entre los dos. La Joaqui sostuvo su mirada con una frase que, lejos de cerrar el tema, terminó de empujarlo hacia una pelea más grande. “Es que no te podés poner así por un jueguito. Ahí arrancó una discusión que duró una semana enojados”, dijo, dejando en claro que el desacuerdo no se resolvió en el momento y que el malestar se estiró bastante más de lo razonable para una situación así.
Lo interesante del relato es que dejó ver dos maneras completamente distintas de entender una misma escena. Donde ella veía una reacción exagerada frente a un videojuego, Luck Ra veía algo mucho más íntimo, ligado a una parte importante de su identidad. Por eso, cuando intentó explicarlo, no lo hizo desde el chiste sino desde una convicción bastante seria.
“Es como que te guste mucho el fútbol y que te digan que es patear una pelotita. No es patear una pelotita. Es mi vida entera. Desde los 12 años que juego a esto. Trato de ser el mejor todos los días de mi vida. Soy el jugador 1.400 de Latinoamérica. Soy el gordo TFT”, lanzó el cordobés, ya metido de lleno en una defensa apasionada de ese mundo que, para él, está lejos de ser una pavada.