Este 5 de noviembre se cumple un nuevo aniversario del nacimiento de Ricardo Fort. Fue empresario, productor y figura de la televisión argentina que convirtió su vida en espectáculo público.
Nacido en Buenos Aires en 1968, hoy habría cumplido 58 años. Su muerte, el 25 de noviembre de 2013, cerró una carrera mediática breve. Pero sus frases, videos y escenas continúan en las redes sociales y en la memoria popular.
Conocido como El Comandante, Fort construyó una imagen asociada al lujo, los autos deportivos, los viajes a Miami, los guardaespaldas y las discusiones televisivas. Sin embargo, su biografía también tuvo pasajes más íntimos: una infancia atravesada por las diferencias con su padre, una relación estrecha con su madre, el deseo de convertirse en padre y una larga convivencia con el dolor físico.
La niñez y el mandato familiar
Ricardo Aníbal Fort nació el 5 de noviembre de 1968. Era hijo de Carlos Augusto Fort y Marta Campa de Fort, y nieto de Felipe Fort, fundador de Felfort, la empresa de chocolates y golosinas creada en 1912.
Creció en el seno de una familia económicamente consolidada, vinculada a una de las marcas históricas de la industria alimenticia argentina.
Su infancia transcurrió con privilegios materiales, aunque él mismo relató que existían tensiones familiares. Su madre, Marta Campa, cantante lírica, tuvo un lugar central en su vida. Fort habló de ella en numerosas entrevistas y la incorporó a sus programas de televisión.
En cambio, el vínculo con su padre fue más complejo. Carlos Fort esperaba que su hijo siguiera el recorrido de la familia y se preparara para trabajar en la empresa. Ricardo, desde muy joven, parecía orientarse hacia otra dirección: le interesaban la música, el escenario y la posibilidad de hacerse conocido.
Miami y la búsqueda de la independencia
Al terminar la escuela secundaria, viajó a Estados Unidos. Pasó tiempo en Los Ángeles y luego se instaló en Miami, ciudad que se transformó en parte de su identidad pública.
Allí intentó desarrollar una carrera musical, frecuentó el ambiente nocturno y encontró un espacio donde podía vivir con mayor libertad lejos del mandato familiar.
Miami fue, para Fort, mucho más que un sitio de vacaciones. Era un lugar asociado a la independencia, la estética que admiraba y una vida sin las restricciones que sentía en Buenos Aires. Años después, su particular modo de nombrar la ciudad, "Maiameee", quedaría incorporado al repertorio de frases que sus seguidores repiten hasta hoy.
La paternidad y la fama
Antes de convertirse en una presencia cotidiana de la televisión, Fort había tomado una decisión determinante: quería ser padre.
En 2004 nacieron sus hijos mellizos, Marta y Felipe Fort, mediante gestación por sustitución en California, Estados Unidos. Sus nombres fueron elegidos como homenaje a Marta Campa y a Felipe Fort, su abuelo.
Para Fort, la paternidad representó una dimensión íntima que contrastaba con la exhibición permanente de su vida.
Su llegada masiva a la pantalla fue en 2009, con Reality Fort, emitido por América TV. El programa mostraba viajes, reuniones familiares, preparativos de eventos, vínculos sentimentales y la rutina de un hombre que buscaba hacer de su propia intimidad un producto televisivo.
La popularidad aumentó con sus participaciones en ShowMatch y en Bailando por un sueño. Como jurado, protagonizó discusiones con otros integrantes del programa y se convirtió en tema habitual de los ciclos de espectáculos.
"Yo no manejo el rating, yo manejo un Rolls-Royce"
Fort sostenía que su objetivo no era ser conocido solo por las polémicas. "Nunca quise ser mediático; sí artista", repetía.
En una de sus frases más citadas, respondió a una discusión sobre el rating con una línea que resumía su personaje: "Yo no manejo el rating. Yo manejo un Rolls-Royce". La declaración se volvió un meme antes de que los memes se masificaran.
Fort trasladó su ambición al teatro. En 2010 estrenó Fortuna, una obra que produjo y protagonizó en la calle Corrientes. Luego llegaron Fortuna II, Mi novia, mi novio y yo y Fort con caviar.
En 2012 también condujo Fort Night Show, un programa de América TV que combinaba entrevistas, humor, musicales y juegos.
El deterioro de su salud
Mientras su fama crecía, los problemas de salud comenzaron a ocupar un lugar cada vez más importante. Fort padeció lesiones en la columna y en las rodillas, se sometió a varias intervenciones quirúrgicas y convivió con dolores que afectaron su movilidad.
En sus últimas apariciones públicas, se lo veía caminar con dificultad, aunque trataba de mantener su ritmo de trabajo.
En 2013 sufrió una fractura de fémur y fue internado en el Sanatorio de la Trinidad, en Palermo.
Su muerte y la frase que estremece
Murió el 25 de noviembre de 2013, 20 días después de haber cumplido 45 años. Su entorno confirmó la información y los medios la difundieron: sufrió un paro cardiorrespiratorio en un cuadro asociado a una hemorragia digestiva.
Después de su muerte, una frase que había pronunciado años antes adquirió otra dimensión: "Siempre pensé que me iba a morir joven".
El comentario circuló ampliamente cuando se conoció la noticia de su fallecimiento y pasó a formar parte de los recuerdos sobre sus últimos años.
Su historia fue revisitada en documentales, podcasts y producciones audiovisuales. La docuserie El comandante Fort abordó los conflictos familiares, su relación con la fama, sus vínculos personales, la paternidad y el dolor físico que atravesó en la última etapa de su vida.
Más de una década después, Ricardo Fort conserva una presencia inusual en las plataformas digitales. Sus frases aparecen en publicaciones, videos, audios y conversaciones.
Cada 5 de noviembre, su vida vuelve a ser recordada a través de esas escenas, sus frases y el relato de un hombre que nunca dejó de perseguir el reconocimiento que imaginaba desde niño.