Una rosa que todavía conserva y una separación quedaron como recuerdos del acercamiento de Tamara Paganini a Rodrigo Bueno. Durante su paso por PH: Podemos Hablar, la ex Gran Hermano contó que la atracción por el cantante tuvo consecuencias en su noviazgo. Aunque jugó con la posibilidad de que hubiera pasado algo más, finalmente aclaró que no tuvieron un encuentro sexual.
La historia se remonta a una etapa anterior a su ingreso al reality en 2001. “Nos conocimos en Canal 13 en un programa (Verdadero o falso) que conducía Peluffo, y ahí nos conocimos, nos vimos en un boliche. Bailamos y nos sacaron fotos. Me hubiese encantado tener una historia con él”, recordó ante Andy Kusnetzoff y los demás invitados del ciclo de Telefe.
Al explicar qué le gustaba de Rodrigo Bueno, Tamara Paganini no ahorró detalles: “Las pestañas, los ojos, la sonrisa. Me separé por él. Me encantaba, era fanática. De repente, mi novio me dice ‘va a ir Rodrigo’, en el programa me sientan atrás y en el corte le tiré los perros como loco. Le dije ‘quiero que me acaricies con tus pestañas’”.
El gesto que más la marcó llegó cuando el cordobés tomó la iniciativa para acercarse: “Cuando termina el programa, nos poníamos todos a bailar. Me iba para atrás porque me iba a ver mi novio y me iba a cagar a pedos. Yo bailaba atrás del todo. Rodrigo, que estaba adelante, abrió paso entre todas las chicas y me fue a buscar para bailar con él”.
La aclaración de Tamara Paganini sobre Rodrigo Bueno
Entre los presentes estaba Analía Franchín, quien quiso saber hasta dónde había llegado aquel acercamiento entre Rodrigo Bueno y Tamara Paganini. “¿Le viste la cara a Dios o no?”, preguntó. “Sí”, respondió inicialmente la invitada, aunque después desmintió que hubiera existido un encuentro íntimo. También contó que pudo llevarle al hotel un premio que él había ganado en el programa, pero desistió a último momento.
Para su relación de pareja, en cambio, aquel baile sí resultó decisivo. “Me terminé separando de mi novio por cómo me vio bailando con él”, explicó. Según su relato, los celos por la escena precipitaron la ruptura. La exconcursante aseguró que “se babeaba con el Potro desde hace años”, una admiración previa que quedó expuesta cuando pudo conocerlo personalmente.
Más allá de las dudas que su aclaración despertó entre los otros invitados, sostuvo que no hubo sexo con el cantante. El recuerdo que guardó fue una rosa que él le regaló y que aún conserva. Ese detalle le puso una dimensión afectiva a la anécdota: el acercamiento no se convirtió en la historia que deseaba, pero dejó un objeto que eligió mantener con los años.