ANÁLISIS

China: crisis económica que podría impactar en Latinoamérica

Para hacer frente a la grave crisis económica que atraviesa, China podría profundizar sus negocios e inversiones poco transparentes en América Látina.
domingo, 28 de enero de 2024 · 00:00

La economía China ya no es lo que era. En el último año comenzó, lenta pero constantemente, un declive preocupante que es observado con preocupación por los inversores externos y las grandes multinacionales. Ya quedaron lejos los tiempos del crecimiento exponencial de China que sorprendía a todo el mundo y empujaba la economía global hacia arriba.

Hoy China atraviesa una caída económica y una crisis inmobiliaria sin precedentes en los últimos 40 años. Las señales son alarmantes. Según informa la prensa especializada europea tanto la demanda como la oferta de préstamos se está desplomando a su peor registro desde el año 2009, las empresas privadas apenas están invirtiendo y los gobiernos locales, llenos de deuda, están reduciendo sus gastos todo lo que pueden.

Esto tiene como consecuencia que, por ejemplo, el desempleo juvenil haya batido todos los récords o que la economía esté prácticamente en deflación. Pero ¿qué pasó para que China pasara de ser una economía pujante y motor del mundo a este momento de declive?

Los expertos no dudan sobre las causas. En primer lugar, señalan el envejecimiento que contrae su población dramáticamente. Esto se traduce en menos manos de obra y menos emprendimientos. También el desgaste por la interminable guerra comercial y tecnológica que mantiene con Estados Unidos. Esto hace que muchas multinacionales, por convicción o por presión de Estados Unidos (sobre todo desde la época de Donadl Trump) empiecen a ver a China como un destino poco seguro para sus inversiones. La entrada de inversión extranjera directa en China cayó en los últimos años.

Otro dato a tener en cuenta para entender esta caída es que desde el año 2008, la economía china ha acumulado una enorme cantidad de deuda hasta alcanzar prácticamente el 300?% del PIB. Este es un nivel más alto que el de los países occidentales. Todas las construcciones, edificios e infraestructuras se han financiado con deuda pública.  

Y para agregar más dramatismo a la situación, la burbuja inmobiliaria está a punto de explotar lo que arrastraría al mundo a una crisis inédita. Hay grandes empresas constructuras, con fondos en el extranjero, que están a la espera de un rescate estatal que es difícil que llegue.

Las señales son muy negativas. La economía creció solo el 5 por ciento, bastante menos de lo esperado por los inversores internacionales y consultoras. Y la caída histórica de la bolsa obligó a muchos funcionarios chinos a salir a dar explicaciones para tratar de calmar a los inversores.

Alerta en América latina

Para enfrentar la crisis económica que atraviesa y que crece día a día, hay que preguntarse qué estrategia o cuales herramientas tiene el Estado chino para hacerle frente.

El gobierno chino ha venido expandiendo su presencia en el mundo a través de la ayuda financiera directa. Son créditos con condiciones de repago que suelen ser muy perjudiciales para quienes los reciben. Se caracterizan por sus tasas altas, incluso mayores que las del FMI o de otros actores de la banca internacional, y por sus cláusulas secretas. También la influencia china vino creciendo con impresionantes obras de infraestructura en países en vías de desarrollo.

Y es aquí donde hay que empezar a mirar a América latina, una de las regiones preferidas por China para la realización de obras de infraestructura llevadas adelante por constructuras chinas, hoy en crisis, que ya fueron cuestionadas, entre otras cosas, por el proceso de implementación: desde la letra de los contratos, que omite estándares internacionales de relevancia en materia medioambiental y humanitaria, hasta la ejecución misma de las obras, que muchas veces genera más afectación que beneficios.

El secretismo y la falta de acceso a la información son otras de las características de esos proyectos monumentales, que ya fueron denunciados.

Por ejemplo, el Banco de Desarrollo de China que es una de las varias instituciones y empresas chinas involucradas en la gestión de estas monumentales obras y que opera en la región, fue denunciado por varias Ongs de la América Latina por la corrupción en sus procesos.  Se le cuestiona la falta de información pública lo que hace virtualmente imposible conocer de qué se tratan realmente los proyectos y quienes los financia. Se trata de proyectos millonarios ineficientes y sospechados de corrupción y con considerables impactos negativos socioambientales.

En definitiva, la necesidad del estado chino en esta inédita situación de crisis se podría traducir en más explotación financiera y de recursos en Latinoamérica afectactando aun mas el medio ambiente y los derechos de las comunidades indígenas. Los proyectos financiados por China son principalmente extractivos y de infraestructura en la región y en su mayoría se desarrollan em lugares ubicados cerca o dentro de áreas ecológicamente vulnerables.

Hasta ahora China no ha respetado en la región derechos ambientales y laborales convirtiendo a muchos de sus proyectos en ilegales. Así lo ha hecho en la última década en momentos de expansión económica. Por eso no debería sorprender a nadie que otra vez América Latina, una de las víctimas de sus impulsos autoritarios y en donde avanza sin obstáculos en sus negocios de infraestructura, sea el lugar elegido para intentar paliar parte de la crisis que lo perturba puertas adentro.

Hoy China podría implementar una más agresiva política en la región, una situación que se le facilita teniendo en cuenta la debilidad de los gobiernoslatinoamericanos a la hora de negociar acuerdos y condiciones.

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